Por: Iván J Cerdeña Macías – España / Instagram: @divulgandolaciencia

Hola a todos y espero que estéis listos para esta historia secreta….¡MI HISTORIA SECRETA!

Lo primero, presentarme, mi nombre es Iván J. Cerdeña Macías, terapeuta ocupacional y máster en investigación y envejecimiento, actualmente viviendo en Madrid, en España.

Siempre he sentido ese gusanillo por aprender cosas nuevas en el ámbito médico, de hecho, si os ponéis a ver mis notas y resultados en la carrera y en el máster, obviamente en las que sacaba mejores notas eran las que tenían que ver con enfermedades, neurología o investigación.

 

Durante la carrera y  la maestría estuve realizando algunas publicaciones en investigación con el resto de mis compañeros, a veces, debo admitir que me costaba un poco convencerles para utilizar nuestros trabajos de clase como trabajo de investigación y luego publicarlos. Porque claro, había que dedicarles mucho más tiempo a esos trabajos,  pero milagrosamente, salió

Realizando mi maestría y el proyecto final de investigación de la misma, me di cuenta que me gustaba enseñar  y explicar cosas. Al contarle los resultados del trabajo final a las personas con las que lo hice, que eran todas mayores.

Aunque por azares de la vida tuve que mudarme a donde vivo ahora y trabajo como terapeuta, en una residencia de ancianos, donde pude observar bien de cerca múltiples patologías neurológicas durante años, y realizar también algo de educación a familiares sobre las patologías, hasta que en 2020, llegó el drama, la pandemia.

THE BIG DRAMA

Podréis imaginar lo que fue trabajar en una residencia de ancianos durante la pandemia, a parte de estar con la muerte soplándote en la oreja, el miedo, la angustia,  la desinformación que había tanto en medios de comunicación como en redes sociales, ya me hizo replantearme algunas cosas de cómo los sanitarios nos habíamos vuelto un poco confiados de no compartir nuestro conocimiento, y esto se veía repercutido en la cantidad de vídeos virales que hubo aconsejando cosas como:

  1. Beber lejía.
  2. Beber agua de mar.
  3. Beber orina.
  4. Ponerse la mascarilla del revés.

El caso es que aquí al estar trabajando en esta situación debo confesaros que tengo los recuerdos un pelín mezclados de esos meses que estuvimos ahí, el caso, es que cuando bajó aquella primera ola de COVID-19, por desacuerdos con la empresa con el trato que esta dio a los pacientes, y un reclamo evidente, a mí me despiden de ese trabajo, y aquí es donde empieza esta historia.

EXPLORANDO EL COVIDVERSO

Obviamente que yo acabase despedido de mi trabajo me dio bastante tiempo para explorar y ver las redes sociales, tiempo que antes no tenía, y ponerme a curiosear, y ver la cantidad de consejos, recomendaciones, tratamientos etc etc, contra el COVID, que no estaban basados en la evidencia científica, así como la cantidad de bulos acerca de las vacunas que empezaban a surgir. Como que el virus había sido diseñado para vendernos las vacunas.

En este momento es donde decidí meterme a las redes sociales y exponerme viniese lo que viniese, creando el canal “Divulgando la Ciencia” en YouTube e Instagram,  explicando cosas del COVID; de los síntomas, del tratamiento, de las vacunas, explicando conceptos que a menudo se confundían en televisión y otros medios como letalidad y  mortalidad, obviamente, los haters antivacunas y anticovid no tardaron mucho en llegar.

 

También pienso, por otro lado, que todos los que empezamos a hacer divulgación durante la pandemia estuvimos muy expuestos a críticas, insultos, e incluso amenazas. Si nos uniésemos todos para publicar todo esto, estoy seguro que nos daría para hacer un Quijote de comentarios recibidos, porque eran bombardeos continuos, y cuando la pandemia parecía que frenaba, gracias a la vacunación, ellos no.

Ahí, en ese punto, a principios del 2021, decido echar el freno, y despegarme un tiempo de las redes sociales borrando casi todo el contenido que había creado sobre el COVID, vacunas, investigación, noticias. Porque admitámoslo, estar expuesto semanalmente a insultos y amenazas no es plato de buen gusto, aquí es donde tomo mi break.

EL RENACIMIENTO

Después de un par de meses de toda esta situación que uno recoge con tristeza, empiezo a darle algunas vueltas mentales a las cosas, y decir:

¡oye! Igual no tienes que hablar del COVID, hay mil cosas que has estudiado, que has investigado y te han enseñado que también puedes mostrar al mundo.

Y empiezo de vuelta.

 

Cuando empiezas de vuelta, es como empezar de cero, y uno también empieza a fijarse de ciertos detalles en la gente que le rodea. Y es que admitámoslo, en ocasiones, la sociedad sanitaria puede ser muy elitista, hay pocos profesionales de la salud que se dediquen a la divulgación en comparación a los que se dedican a promocionar su consulta o servicios a través de las redes.

Una de las partes que considero importantes de cualquier profesión es explicar al usuario que acude a ti las cosas, ¿por qué son como son?, la prueba de que la población no entiende de salud, medicina, salud mental, es el éxito que tienen tanto Mr Wonderful, como el compartir pastillas que tienen las abuelas.

Enseñar a la población que existen ciertos mitos, ciertos tratamientos que no están probados, así como explicación de nuevos estudios, noticias sanitarias etc, es el objetivo de mi canal, que no busco otra cosa más que educar, que la gente aprenda algo nuevo ya sea del cerebro o del riñón, a fin de cuentas, esta es la labor de un divulgador:

Acercar el conocimiento a la población recordando uno de los principios fundamentales de la ciencia, que tiene que ser accesible a todo el mundo.

Soy partidario de los que piensan que :

La ciencia que no se comunica, no existe. Tener una población que posee a su alcance el conocimiento, es tener una población que va a prevenir enfermedades, que va a hacer por cuidarse, y que va a interesarse y ampliar este conocimiento.

 

EL CAMBIO DE OPINIÓN DE LA CIENCIA FRENTE A LA PERCEPCIÓN SOCIAL

Una de las críticas que hay muchas veces de la población general, al ámbito científico (que más de una vez me ha llegado, sobre todo con estudios nuevos o noticias) es el: ¡es que cambiáis mucho de opinión!

Y aquí uno es donde se plantea, que realmente la gente no entiende la ciencia, el cambio de ‘’opinión’’ en ciencia es importante, porque el conocimiento no es estable, va evolucionando en función de los nuevos estudios que se vayan haciendo para ampliar o comprobar ese conocimiento.

Es por ello, que la labor de los divulgadores, ahora más que nunca, con el boom de las redes sociales, es fundamental.

A MODO DE DESPEDIDA

También me gustaría felicitar y animaros a todos los que hacéis divulgación en algún campo científico, seguid, estoy seguro que lo estarás haciendo genial, y si tienes dudas, de cómo empezar, o, si necesitas apoyo, ¡cuenta conmigo!

¡Por último me gustaría invitaros a seguirnos en redes!

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