Por: Óscar Fernández Galíndez – Venezuela / Correo: osfernandezve@hotmail.com

El comportamiento de las masas es muy impredecible porque por un lado puede ser terriblemente destructivo o grandiosamente impulsor de grandes transformaciones. Este comportamiento es propio del inconsciente colectivo, de allí que su nivel de acción y reacción sea primario o instintivo.

Un ser humano por lo general suele comportarse de forma muy diferente a como se comporta cuando se asume parte de una muchedumbre o masa, la muchedumbre puede ser temerosa o tremendamente valiente. La inconsciencia se hace presente así cómo cuando se está bajo el efecto de una sugestión hipnótica o bajo la acción de alguna droga.

El comportamiento de la muchedumbre es similar a un estado frenético o también conocido como estado alterado de consciencia. El ser humano se colectiviza y abandona todo acto racional, una histeria colectiva puede aparecer y desaparecer de forma inesperada y este comportamiento se asemeja mucho al de los insectos social tales como las abejas, las avispas y las hormigas.

Todas ellas no actúan ni piensan de forma independiente. Son autómatas. Sus respuestas dependen de su química biológica, de la presencia o no de recursos básicos y de los cambios climáticos. El hombre muchedumbre u hombre masa, es halado de un extremo al otro del comportamiento coherente, impulsado por un espíritu de compañerismo que por lo general es tácito.

De hecho, muchas de las personas que actúan en una trifulca o revuelta, casi ni se conocen. Es así, el ser humano actúa como una hoja que se deja caer, pero a diferencia del ser despierto que actúa como testigo de sí mismo, no posee comprensión de sus emociones y pensamientos. Es un autómata o un insecto, este comportamiento no es perjudicial para el ser humano siempre y cuando se tenga consciencia de lo que se hace y porqué.

El ser despierto es instrumento de la totalidad y está sujeto a los dictados de la misma, de allí que, si sus designios son que actuemos como masa en un momento dado, es bienvenido. O sí nos exige ser racionales, también debemos hacerlo.

A diferencia del ser inconsciente, el ser consciente, hace lo que hace a sabiendas de sí mismo. Por lo tanto, es en todo momento responsable de sus actos a diferencia de los seres dormidos o autómatas. No hace falta estar bajo el efecto hipnótico de las mayorías para actuar y no hace falta ser un tonto para dejarse llevar. En cualquier momento eso que llevamos dentro y que forma parte de nuestra naturaleza de muchedumbre, nos hará reaccionar a favor o en contra de la coherencia.

Y es que la coherencia que exigen algunos como criterio sin ecua non para lograr que la sociedad aparentemente funcione, es también una trampa. El ser humano es coherencia e incoherencia a la vez, el manicomio está lleno de gente que nunca se molestaba y que siempre fueron agradables y amorosos.

La vida tiene de todo, lo que pasa es que esta sociedad de apariencias sólo muestra una parte de lo que lleva cada quién. De allí tantos seres inconformes con ellos mismos y en consecuencia con el mundo.

No es el mundo el responsable de tu desilusión, lo eres tú mismo.

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