por: Asdrúbal Castillo Fajardo
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Referirnos a la memoria de Eduardo Hernández Carsten, es abrir un ventanal histórico, testigo indiscutible de la historia de nuestro amado pueblo, San Fernando de Apure en Venezuela. Para quienes no saben de él, puedo resumirles lo reseñado por Orlando Nieves en su blog, diciéndoles que Hernández Carsten nació en San Fernando de Apure en el año 1923, egresó de la Universidad Central de Venezuela en 1947 con el título de Dr. En Ciencias Políticas y Sociales. Realizó cursos internacionales en España y Suiza. Hablaba cinco idiomas entre ellos inglés, francés, e italiano. Fue un poeta, periodista, cronista y desempeño cargos políticos, entre ellos, gobernador del estado Apure en el año 1974.

Dr. Eduardo Hernández Carsten | Foto:Grupo Faceboock de Achaguas También Soy

Dr. Eduardo Hernández Carsten | Foto:Grupo Faceboock de Achaguas También Soy

En uno de sus relatos nos dice que en que durante la  década de los años 1923 a 1933, San Fernando de Apure era un puerto fluvial, en el cual amarraban con gruesos mecates llamados “chicotes” en los malecones de Ligerón y Barbarito, los vapores procedentes de Ciudad Bolívar, cuyas calderas eran alimentadas con leña. Estos vapores continuaban sus viajes, por el río Apure hasta el puerto de Periquera en Guasdualito, por el río Apure; y por el río Arauca, hasta El Amparo, con escalas a su paso en los pueblos ribereños de ambos ríos.

Por San Fernando de Apure pasaban durante el verano los ganados arreados desde los numerosos hatos apureños, con destino al norte del país, ganados que cruzaban el río Apure a nado, guiados por novillos cabresteros y canoeros experimentados. Algunos ganados bravos – como los de La Candelaria– se rechazaban a cruzar el río y corrían por las calles de la ciudad, siendo una diversión para él, niño entonces, subirse a los postes o las ventanas, huyendo de aquellos novillos embravecidos.

Recuerda que no había carretera desde San Fernando a Calabozo estado Guárico; pero audaces automovilistas, transportaban pasajeros entre ambas ciudades durante el verano, en unidades automotoras de la época, siguiendo las trochas que abrían los camiones guiados por conductores baquianos, demorando autos y camiones, dos y hasta tres días, para hacer el recorrido San Fernando-Calabozo, pernoctando en Camaguán, Corozopando y Flores Moradas antes de llegar a Calabozo para seguir luego por carretera engransonada hasta El Sombrero y San Juan de los Morros; a partir de esta última población, se iniciaba la carretera propiamente dicha hacia Caracas, pasando por las vueltas de Guayas y el frío de Los Teques.

No eran frecuentes para los apureños los viajes a Caracas; los comerciantes se surtían de mercancías nacionales y europeas desde Ciudad Bolívar; los vapores llevaban a su regreso: pasajeros, ganado, cueros de caimán, plumas de garza, granos diversos y otros renglones producidos en Apure.

La planta Eléctrica ubicada en El Cañito, hacía sonar un pito a las seis de la tarde, para anunciar que llegaba la luz, durando este servicio hasta la media noche únicamente.

La ciudad de San Fernando tenía cinco calles, paralelas al río: del Comercio, la Bolívar, la Sucre, la Páez; siendo la quinta calle, calle Muñoz, anegadiza y poblada por algunas chozas con techos de palma.

Al este, terminaba la ciudad en la bodega “Mi Cabaña” y era la parte de Abajo; al Oeste, en el Cementerio y la casa de Zinc, en el barrio de Jobalito. El Cañito era un brazo del río Apure, que bordeaba la calle del comercio hasta llegar al Palacio Barbarito.

Casa de los Barbaritos |Foto: Asdrúbal Castillo Fajardo

Palacio  Barbarito |Foto: Asdrúbal Castillo Fajardo

Los centros de actividades eran: la Plaza Libertad y el Parque Independencia. En la calle del Comercio, desde el Acueducto y la tienda de Don Ángel Panza al Este, hasta el negocio de Pedro Hernández Solano, en Jobalito, al Oeste estaban ubicados los establecimientos mercantiles. En las restantes calles abrían sus puertas y ventanas las casas de familia, con pulperías en algunas esquinas: las de Miguel Siso, Ángel Aquino, Mayora, Rafael Campos, Lique Delgado y Castor Guedez, entre otras.

Muy pocos autos -5 ó 10-, por las calles polvorientas en verano y empantanadas en invierno. Las casas de la calle Bolívar y Sucre, tenían sus salas de recibo y muebles de estilo; algunas con pianola. El lugar más importante de la ciudad era la iglesia antigua, en el mismo lugar de la actual, acudiendo los domingos todos a la Misa; eran solemnes las procesiones en Semana Santa; y concurridas las Misas de Aguinaldo en Navidad.

Comenta que en este San Fernando de Ayer, crecieron los apureños en hogares constituidos, sin riquezas ni automóviles; conviviendo todos en un ambiente feliz, de hermandad y socorro mutuo. Sus padres eran comerciantes ó ganaderos, funcionarios ó profesionales artesanos, todos consagrados a sus familias. Honor a estos padres de ese ayer apureño.

En ese reducido y aislado espacio geográfico, había sólidas construcciones: La Iglesia estilo Colonial, el Hospital, la plaza Libertad, el Palacio Fonsequero, sede del Gobierno Regional, el Palacio Barbarito y la Logia Candor Nº27; y al este, fuera de la ciudad, las casas sobre pilotes, de la Compañía Inglesa. Florecía el Comercio, en las firmas Hermanos Barbarito, Modesto Fernández, Ligerón y Cía, Teófilo Bezara, Modesto Fernández, Lleras Codazzi; Educadores, como el Dr. Diego Eugenio Chacón, Miguel Ángel Granados, Teresa Hurtado, María Nicasia Gamarra, Isabel Antonia Carstens, Pablo Botello y otros. Poetas é Intelectuales como: Andrés Eloy Blanco, Diego Córdova, Teófilo Trujillo, Juan Penzini, Juan Vicente Torre del Valle, Francisco Lazo Martí, Juancho Carstens, y otros.

Músicos como Luis Lleras Codazzi, Santos Aracas Osto, José Ochoa, Manuel Villapol, Pedro Hernández Solano y otros.

Cónsul de Italia era Don Félix Barbarito y Cónsul de Bélgica, don Juan Frustruf, Gerente de Ligeron y Cia.

En este Apure de ayer, en el cual trascurrieron sus primeros años, relata que vivían los Apureños con colonias extranjeras diversas, en paz y armonía, cuyos apellidos: D’Elia, Salerno, Padula, Laprea, Cestari, Decanio, Michelangeli, Pappaterra, Faoro, Loggiódice, Marsiglia, Italianos, son hoy apellidos apureños. Zoppi, Bezara, Mezeherane, Jaua, Latuff, Vautrai, Caspers, Buaiz, Chang, Esté, Benaim, Prado, Sirios, Libaneses y Chinos, también son hoy apellidos apureños.

En cinco calles paralelas al río, trascurría la vida en San Fernando de Apure de Ayer, que recuerda con cariño.

Expresa que da gracias a Dios, por haber nacido y crecido en Apure; y aunque ha vivido muchos años en otros lugares, ha sido consecuente con su tierra natal y solidario con sus gentes, a cuyo servicio ha estado y continuará estando, hoy Nonagenario, con el orgullo de ser Apureño.

Sirva estas líneas como un humilde pero sentido tributo a  Eduardo Hernández Carstens, insigne hijo de Apure quien falleció el 08 de Febrero del año 2021.  Uno de los testigos indiscutibles de la historia de nuestro amado pueblo, San Fernando de Apure.

 Me despido hasta un próximo encuentro, donde estaré compartiendo con ustedes más información referente a mi terruño querido.

Referencias

Apure es puro llano. El blog de Orlando Nieves. https://apureespurollano.blogspot.com/2020/10/eduardo-hernandez-carstens.html. Consultado el 03 de Noviembre de 2021.

Eduardo Hernández Carsten  (1961). Personajes y vivencias de Apure.

Grupo Faceboock de Achaguas También Soy.

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