Petroglifos. Revista Crítica Transdisciplinar 4(1):84-102 enero-junio 2021
ISSN: 2610-8186
https://petroglifosrevistacritica.org.ve/
Artículo Científico
Agroecología y organización comunitaria: Caso de la Escuela Agroecológica Jesús Márquez Finol “Motilón”, estado Aragua, Venezuela
Agroecology and community organization: Case of the Jesús Márquez Finol “Motilón” Agroecological School, Aragua state, Venezuela
Luis E. Galaratti Fleitas*1
Virginia V. Bonilla Guillén1
1Profesional III. Instituto Nacional de Tierras (INTi) – Maracay, Venezuela
*Correo electrónico: galarattiluis22@gmail.com
Recibido: 04/02/2021 Aceptado: 22/03/2021
RESUMEN

Los estudiantes de la Escuela Agroecológica Jesús Alberto Márquez Finol “Motilón”, núcleo Piedra Pintada, vienen impulsando un movimiento agroecológico en su comunidad, en el cual se desarrollan importantes acciones formativas y agroproductivas. El despliegue de este movimiento, promueve procesos de reconocimiento del saber popular para el impulso de la agroproducción local, en aras de coadyuvar en la superación de la difícil situación alimentaria actual derivada del bloqueo económico enmarcada en la guerra de cuarta generación que afronta la Nación. En este contexto, se realizó un diagnóstico participativo agroecológico en el que se involucraron 25 personas, con la finalidad de: Contribuir a la planificación participativa a través de un espacio de diálogo y reflexión, en la identificación y priorización de problemas según la temática abordada (social, económica-productiva y ambiental), a la par de ofrecer posibles soluciones a los mismos. El referido diagnóstico, comprendió cinco fases, a saber: 1) Prediagnóstico, 2) Coordinación logística, 3) Realización del Diagnóstico Participativo Agroecológico, 4) Análisis y Sistematización del Diagnóstico, y 5) Validación por la comunidad participante. La actividad desarrollada y sistematizada en este artículo, propició el acercamiento de los participantes al sentir-pensar agroecológico, a la conservación ambiental, sociocultural, y al fortalecimiento de la agricultura urbana que desarrollan. En tal sentido, la agroecología impulsa, no sólo procesos productivos, sino el reconocimiento y empoderamiento de la comunidad sobre su territorio, para lo cual los participantes en el diagnóstico fueron instruidos en torno a la planificación y los métodos a aplicar durante su desarrollo.

Palabras clave: Agricultura urbana, Agroecología, comunidad, producción agrícola
ABSTRACT

Students from the Jesús Alberto Márquez Finol “Motilón” Agroecological School, Piedra Pintada nucleus, have been promoting an agroecological movement in their community, in which important training and agro-productive actions are being developed.The deployment of this movement promotes processes of recognition of popular knowledge to promote local agricultural production, in order to help overcome the current difficult food situation derived from the economic blockade framed in the fourth generation war that the Nation is facing.In this context, an agroecological participatory diagnosis was carried out, in which 25 people were involved, in order to: Contribute to participatory planning through a space for dialogue and reflection, in the identification and prioritization of problems according to the topic addressed (social, economic-productive and environmental), as well as offering possible solutions to them.The referred diagnosis comprises five phases, namely, 1) Prediagnosis, 2) Logistical coordination, 3) Carrying out the Agroecological Participatory Diagnosis, 4) Analysis and Systematization of the Diagnosis, and 5) Validation by the participating community. The activity developed and systematized in this article encourages the participants to approach the agroecological feeling-thinking, environmental and sociocultural conservation, and the strengthening of the urban agriculture that they develop. In this sense, agroecology promotes not only productive processes, but also the recognition and empowerment of the community over its territory, for which the participants in the diagnosis were instructed about planning, and the methods to apply during its development.

Key words: Agricultural production, agroecology, community, Urban agriculture

Introducción

Desde la escuela agroecológica Jesús Alberto Márquez Finol “Motilón” (EAJAMF), la agroecología y la organización comunitaria se dan la mano con el interés de contrarrestar el déficit alimentario padecido en la nación. Tal esfuerzo formativo y organizativo, demanda disciplina y la mayor de las diligencias para subsanar la multidimensionalidad que la dificultad de acceso y consumo de alimentos, en sí misma representa. En tal sentido, los estudiantes de la EAJAMF, se han propuesto ir a la determinación de los problemas inherentes a tan importante situación, con la finalidad de orientar el proceso agroproductivo local, estableciendo como objetivo el generar un espacio para la discusión de aspectos que inciden en materia de seguridad y soberanía alimentaria.

Al respecto, es de mencionar que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, 2019), incluye a Venezuela en la categorización de países con elevada inseguridad alimentaria. El referido documento, señala que:

Un colapso de los salarios y del valor de la moneda local, escasez de alimentos, medicinas y suministros básicos, deterioro de los servicios de salud, educación e infraestructura, así como las sanciones internacionales, están afectando gravemente a la población del país de 30 millones. (p. 6).

Es así que, luego de documentarse, coordinar y empoderarse del proceso de investigación, se ejecutó un Diagnóstico Participativo Agroecológico (DPA), concebido a partir de esta investigación como una actividad grupal, en la que la población y sus aliados, se constituyen en sujetos de investigación. Partiendo desde la determinación de los principales problemas sociales, económicos-agroproductivos y ambientales existentes en su entorno, hasta la generación de las posibles soluciones, por medio de la autocrítica y la reflexión colectiva de la realidad evaluada. De tal manera, se impulsa el conocimiento liberador como objetivo primordial de la agroecología.

Fals Borda (1991), indica que:

El conocimiento popular no viene en la forma de hechos aislados consabidos por ciertos individuos. Por el contrario, viene en paquetes de datos culturales generados por grupos particulares. En la Investigación Acción Participativa (IAP), la información puede ser procesada, confrontada y verificada inmediatamente por participantes motivados y plenamente conscientes. (p. 195).

Asimismo, emplea para tal fin la IAP, como herramienta metodológica para la organización de la comunidad, tal como refieren Guzmán et al. (2013) “La IAP puede emplearse para diseñar e implementar, conjuntamente con los agricultores y la población local, propuestas de manejo y de organización social que incrementen la sustentabilidad agraria”. (p. 90).

Para alcanzar este proceso, se estableció una relación sinérgica entre la comunidad organizada, voceros de Consejo Local de Abastecimiento y Producción (CLAP), Consejos Comunales (CC), Unidad de Batalla Hugo Chávez (UBCH), y demás fuerzas vivas del sector; acompañados por el componente institucional: Comunidad estudiantil (estudiantes de la EAJAMF y del Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV)), y la Oficina Regional del Instituto Nacional de Tierras (INTI-Aragua), actores comprometidos y vinculados en el marco de la política pública de agricultura urbana, como estrategia para contribuir a la soberanía alimentaria nacional.

Holt-Giménez (2009), al respecto refiere que:

La lucha contra el constante incremento del hambre en el mundo y contra la degradación ambiental ha generado una creciente gama de instituciones, programas, iniciativas y campañas, dando como resultado diversos esfuerzos a favor de la agricultura sostenible y contra el hambre, sea por parte de los gobiernos, las empresas o la sociedad civil. (p. 74).

Esto ha generado un esfuerzo investigativo por demás pertinente, más aún en el marco de una pandemia, en el que se prevé el aumento del hambre y por ende de la inseguridad alimentaria preexistente. La FAO y CELAC (2020), indican que: “Es altamente probable que la pandemia de COVID-19 repercutirá en un incremento del hambre y la pobreza en América Latina y el Caribe” (p. 3). En este particular, Holt Giménez (2009) refiere: “El desafío para el movimiento alimentario consiste en afrontar los problemas inmediatos de hambre, malnutrición, inseguridad alimentaria y degradación ambiental, sin por ello dejar de trabajar incesantemente a favor de los cambios estructurales necesarios para lograr sistemas alimentarios sostenibles y equitativos” (p. 79).

Es allí en donde la agroecología, punto de partida y bisagra entre las políticas públicas y la soberanía alimentaria, brinda a las comunidades un marco conceptual alternativo para el abordaje de problemas sociales, económicos-productivos y ambientales, desde una perspectiva holística y democrática; en tal sentido, se ahondará en los términos previamente señalados.

En primera instancia, para definir Agroecología, es ineludible ir a su origen. Es decir, la agricultura tradicional (indígena y campesina), que comprende la producción, cosecha, intercambio y consumo de alimentos. Es también, una cultura para la reproducción de la vida, organización y formas de interacción con las personas (Navarrete, 2017, p. 4), que toma en cuenta los conocimientos acumulados, las habilidades tradicionales y las tecnologías locales (Altieri, 1992, p. 1), predominando el sistema de roza-tumba-quema, asociado a la milpa, chacra o konuko y al manejo de los recursos naturales a los que la familia campesina extensa y nuclear tiene acceso (Méndez, 2015, p. 2).

En definitiva, es el arte de labrar la tierra que surgió hace aproximadamente 10.000 años, cuando el hombre dejó de ser nómada, cazador y recolector para volverse sedentario, comenzar a cultivar plantas y criar animales para producir su propia comida (Da Cunha y Lizarelli, 2014, p. 121). Los autores Pulido y Chapela (2017), refieren que: “En general, la agroecología implica una disciplina del conocimiento y también una forma de hacer agricultura, (…) y también implica diversos aspectos de las relaciones de producción y la cultura” (p. 263).

Complementariamente, el agroecólogo Sevilla Guzmán (2011) sostiene que:

La amplitud del enfoque agroecológico que, desde el predio, pretende comprender toda la complejidad de procesos biológicos y tecnológicos –fundamentalmente durante la producción–, y socioeconómicos y políticos – básicamente durante la circulación de los bienes hasta el consumidor– que intervienen en el hecho de que una semilla se transforme en un bien de consumo. (p. 16).

Sevilla Guzmán (2013), expresa también, que la agroecología contempla el manejo de los recursos naturales tratando de comprender, participativamente (uniendo en sus diagnósticos el conocimiento local, campesino e indígena al conocimiento científico) el papel de los múltiples elementos intervinientes en los procesos de apropiación de los referidos bienes ecológicos comunales, con la intencionalidad de transformarlos en mercancías (p. 101).

Sevilla Guzmán y Soler (2010), por su parte, destacan que:

La especificidad del enfoque técnico productivo de la Agroecología se fundamenta en una epistemología crítica que encuentra sus raíces en las formas de conocimiento campesino. A partir del reconocimiento de los límites del enfoque científico convencional en la comprensión de la realidad agroalimentaria. (p. 197).

En este orden de ideas, se destaca el impulso a la organización comunitaria generado desde la EAJAMF. Al respecto, Cuéllar y Sevilla Guzmán (2009), sentencian:

La Agroecología posee una forma de crear conocimiento (es decir, su epistemología) que surge de la generación de contenidos a través de una praxis compartida que, a efectos analíticos, puede diversificarse en tres dimensiones: una primera, ecológica y técnico agronómica; una segunda dimensión socioeconómica o de transformación local, con un fuerte contenido endógeno; y una tercera dimensión sociocultural y política. (p. 43).

Se valora a su vez, el saber campesino a la realidad local, Toledo y Barrera (2010) en este sentido, expresan que: “Los saberes locales son sistemas de conocimiento holísticos, acumulativos, dinámicos y abiertos, que se construyen con base en las experiencias locales trans-generacionales y, por lo tanto, en constante adaptación a las dinámicas tecnológicas y socioeconómicas” (p. 108). Fungiendo así, de plataforma para el intercambio de conocimiento y cooperación, bajo condiciones de respeto mutuo, entre cosmovisiones y culturas (en este caso la indoafrocampesina y la académica, con influencia occidental), cruciales para aplicar perspectivas participativas y transdisciplinarias.

En este marco, la estrategia formativa desarrollada desde la EAJAMF y la ejecución del DPA, contempla la revisión del complejo contexto social hacia la consecución de los objetivos proyectados por la comunidad, considerando la relación existente entre las diversas expresiones de la sociedad, la institucionalidad y los recursos disponibles involucrados en la materialización del hecho agroecológico. Al respecto, Méndez y Gliessman (2002), enfatizan que, el análisis propuesto, parte del contexto social, el cual incluye elementos como tierra, mano de obra, mercados, estructuras político-económicas, género, clases, religión, etc., que resultan en las diferencias individuales y grupales de las comunidades humanas (p. 9).

Al respecto, Sevilla Guzmán (2013), plantea que, “… se realizan los diagnósticos participativos generando estrategias, en la identidad sociocultural subalterna, de democratización del conocimiento, socialmente construido, mediante su desmercantilización” (p. 105). De este modo, “el enfoque agroecológico aparece como respuesta a la lógica del neoliberalismo y la globalización económica, así como a las imposiciones de la ciencia convencional, cuya crisis epistemológica está dando lugar a una nueva epistemología, participativa y de carácter político” (Sevilla Guzmán, 2004, p. 1). Análogamente, Boneti (2017) refiere que: “La distribución equitativa del conocimiento socialmente producido se constituye también en determinante en la elaboración y efectivación de las políticas públicas” (p. 22).

El DPA, genera reflexiones y acciones que contribuyen a la soberanía alimentaria, así Sevilla Guzmán (2010) afirma:

La agroecología constituye una vía potencial para empoderar a las comunidades locales tanto para la producción como para el consumo de alimentos. En este sentido, tiene una relación directa con el objetivo político de la soberanía alimentaria que también trata de revertir el poder sobre la producción y consumo de alimentos a sus sujetos directos: las personas que producen y comen alimentos. (p. 14).

Los autores Mercado et al. (2013), por su parte, aseveran que, “la soberanía alimentaria se constituye en un paradigma holístico que aborda no solamente el tema de la disponibilidad de los alimentos, sino que también cuestiona el proceso que sigue desde su origen, hasta su llegada a la mesa familiar” (p. 1). Domené y Peredo (2013), al respecto, resaltan la importancia de la agroecología, como ciencia inter y transdiciplinaria, que precisa una mirada holística sobre los alimentos desde la tierra hasta el paladar, que por ser un bien indispensable para la vida se convierte en un asunto de Estado.

Esto coincide con la posición de Altieri (2009), quien señala:

El desarrollo de la agricultura sostenible requerirá de cambios estructurales significativos, además de innovación tecnológica, redes y solidaridad de agricultor a agricultor (…) que esté dirigida por la noción de que el cambio ecológico de la agricultura no puede promoverse sin cambio comparables de las arenas sociales, políticas, culturales y económicas que conforman y determinan la agricultura. (p. 33).

Todo lo cual es posible alcanzarlo desde las bases, con formación para la agroproducción contra hegemónica al régimen alimentario imperante. Holt-Giménez (2009) lo sintetiza así: “La crisis alimentaria, es un reflejo de lo ecológicamente vulnerable, socialmente injusto y económicamente volátil que es el régimen alimentario corporativo” (p. 78).

Finalmente, Márquez (2005) afirma que: “… Toda política de desarrollo que apuntale a la Agricultura Familiar es, además de una estrategia de seguridad alimentaria…” (p. 2). En tal sentido, hace su parte el saber agrícola ancestral, en el contexto en estudio, toda vez que:

Esta situación demográfica, derivada del crecimiento rápido y continuo de la población urbana y sus alrededores, acompañada de niveles altos de hambre y pobreza por la escasez de oportunidades de empleo y, al mismo tiempo, la paradójica ruralización de las zonas urbanas con una migración conocedora de la actividad agropecuaria, debido a su mayoritaria procedencia campesina y obrera, son factores determinantes para ir a la búsqueda de alternativas de producciones agropecuarias, en los propios escenarios donde vivan las personas. (Martínez, et al, 2015, pp. 30-31).

 

Metodología

El abordaje realizado, según el  rumbo previsto por los investigadores y los estudiantes de la EAJAMF, contempló cinco fases que constituyeron la ruta metodológica descrita a continuación, 1) Prediagnóstico, 2) Coordinación logística, 3) Realización del Diagnóstico Participativo Agroecológico, 4) Sistematización y Análisis, y 5) Validación por la comunidad participante. El proceso investigativo se desarrolló en el territorio en el cual hacen vida familiar, social, económica y productiva, los estudiantes de la EAJAMF, con lo cual se desarrolla la caracterización de la actividad agrícola desarrollada en el territorio.

El estudio presentado en este artículo, se corresponde con la investigación cualitativa de carácter interpretativo, “que privilegia el enfoque naturalista. Intenta comprender de manera rica los fenómenos estudiados a partir del sentido que comunican los participantes en la investigación. Esta se desarrolla en el medio natural de los participantes. Es ecléctica en la escogencia de las herramientas de trabajo” (Gómez, Deslauriers y Alzate, 2010, p. 169).

Este tipo de investigación, “trata de identificar la naturaleza profunda de las realidades, su estructura dinámica, aquella que da razón plena de su comportamiento y manifestaciones” (Martínez, 2004, p. 128). Además, constituye un paradigma de investigación de un elevado valor por la transdisciplinariedad de pensamientos que considera, al indagar holísticamente la realidad, superando la lejana relación sujeto-objeto tradicional, definida por Trujillo (2015) como:

La descripción detallada, intrínseca- extrínseca y de amplia esencia para describir, entender y comprender al fenómeno en estudio dentro de su propia realidad, (…) requieren de la incorporación del acto relacional de actores/participantes en su contexto, para plasmar el conocimiento en base a su diálogo, sus experiencias, actitudes, creencias, pensamientos y reflexiones, tal y como son expresadas por los propios actores. (p. 51).

Ubicación del caso en estudio

El Diagnóstico Participativo Agroecológico, se realizó en el sector las Brisas de la Pedrera, parroquia Urbana Las Delicias del municipio Girardot del estado Aragua, Venezuela (figura 1). El territorio en cuestión, presenta caracterización de zona periurbana o perirural, la cual muestra una dinámica movilidad poblacional. Según Ávila (2009):

La movilidad poblacional es uno de los elementos que caracterizan a la periurbanización. Obedece, sobre todo, a la expansión del hábitat urbano en el medio rural, así como de los traslados diarios (en ambos sentidos) entre el domicilio y el espacio de trabajo (pp. 98-99).

En el territorio, se desarrolla la agricultura urbana, en los denominados patios productivos o conucos familiares, con lo que se va fortaleciendo la seguridad alimentaria, siendo una política pública organizada en torno a la organización comunitaria.

 Agroecología y organización comunitaria 01

Figura 1. Ubicación referencial del Sector La Pedrera enclavado en el Parque Nacional Henri Pittier. Estado Aragua. A: Croquis. B: Imagen satelital.

Nota: Adaptado de Imagen Satelital, Google Maps/Google Earth, 2021. https://www.google.com/maps/@10.4330313,-68.1021963,9z.

 

El entorno físico-natural de la localidad es aledaño al Parque Nacional Henry Pittier, enclavado en la cuenca media del río Madre Vieja. Según el Instituto Nacional de Estadística [INE] (2011), la temperatura promedio, es de 25,1 °C, con precipitación promedio de 924 mm anual, régimen unimodal, el periodo lluvioso comienza en el mes de mayo hasta el mes de octubre, con una descarga del 87,2% de las lluvias, siendo agosto con el máximo módulo mensual. Presenta, además pendientes abruptas de entre 20 y 30%.

Características del entorno

La parroquia Urbana Las Delicias, cuenta con una población de 45326 habitantes según el censo poblacional del año 2011 (INE, 2014). La comunidad abordada, presenta en su entorno social, un entramado de fuerzas conformadas y distribuidas en cuatro Consejos Comunales con sus respectivas vocerías y comités de trabajos: resultando en un total de 68 comités de trabajos, 214 vocerías y 1709 familias, con una población estimada de 6836 habitantes; y en el plano agrourbano, cuenta con 28 patios productivos, información tomada de los censos realizados por los Consejos Comunales previamente señalados, cuya data de captura es, diciembre del año 2019.

Fases y procedimiento metodológico

Para la realización del Diagnóstico Participativo Agroecológico, se procedió a ejecutar las siguientes actividades: a) Identificación y descripción eventos históricos relevantes del sector (información preliminar para la identificación del contexto social); seguido de la b) alineación de expectativas (investigadores – comunidad); c) desarrollo del DPA; d) sistematización y análisis de la experiencia, y e) evaluación comunitaria del encuentro participativo relatado. Estas actividades se desarrollaron por medio de las fases metodológicas descritas a continuación:

Fase 1. Prediagnóstico

Se realizó un abordaje preliminar al territorio, el cual contó con la participación de los estudiantes de la EAJAMF y representantes del Instituto Nacional de Tierras (INTi) y la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), y como acompañantes del proceso formativo agroecológico en la comunidad, estuvieron el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente, orientador de la problemática ambiental y la Corporación de desarrollo de la región central (Coorpocentro), como posible financiador de proyectos socioproductivos, en trabajo conjunto para la elaboración de la memoria sociohistórica de la cuenca media del río Madre Vieja y el diagnóstico de las condiciones ambientales presentes en la misma.

Para la reconstrucción de la memoria sociohistórica de la cuenca media del río Madre Vieja, se partió de los relatos orales realizado por los estudiantes participantes (Figura 1), aplicando la técnica de historia de vida a los estudiantes de la EAJAMAF y a algunos informantes claves, todos habitantes (mayoritariamente fundadores) del sector las Brisas de la Pedrera. Estas historias de vida son, “revelaciones narrativas acerca de la vida de la persona (…) Al entrevistado se le pide que proporcione en secuencia cronológica una narración acerca de sus ideas y experiencias respecto a cierto tema” (Monje, 2011, p. 155).

memoria sociohistórica de la cuenca media del río Madre Vieja

Figura 2. Reconstrucción de la memoria sociohistórica de la cuenca media del río Madre Vieja en la comunidad de Las Brisas de La Pedrera, Aragua, Venezuela.

 

Además, se contrastó las características del ecosistema presente (altamente contaminado), con respecto al recuento generado de sus recuerdos individuales y colectivos (figura 3 y 4).

Figura 3. Línea de tiempo cronología colectiva río Madre Vieja según relatos orales de habitantes de la comunidad La Pedrera, Aragua, Venezuela.

 

Diagnóstico de condiciones físico-naturales de río Madre Vieja
Figura 4. A y B: Diagnóstico de condiciones físico-naturales de río Madre Vieja. C y D: Contaminación presente en el río Madre Vieja.

 

Fase 2: Coordinación Logística

Se generó la planificación y desarrollo de gestiones inherentes, tales como: 1) Ubicación del espacio idóneo para el desarrollo del Diagnóstico Participativo, 2) Recopilación de materiales y recursos requeridos, y 3) Convocatoria a los participantes al proceso. Esta fase sirvió para asentar los roles que cada estudiante y facilitador asumiría en el abordaje participativo, precisando la responsabilidad y compromiso individual y colectivo, en este sentido, se crearon las estrategias de abordaje y el contenido a evaluar en mesas de trabajo por medio del método de Investigación Acción Participativa (IAP) (figura 5)

Colmenares y Piñero (2008) indican que:

La investigación acción constituye una opción metodológica de mucha riqueza ya que por una parte permite la expansión del conocimiento y por la otra va dando respuestas concretas a problemáticas que se van planteando los participantes de la investigación, que a su vez se convierten en coinvestigadores que participan activamente en todo el proceso investigativo y en cada etapa o eslabón del ciclo que se origina producto de las reflexiones constantes que se propician en dicho proceso (p. 105).

Todo esto es denominado por Chávez-Taffur (2006), como definición del punto de partida, en el que se determina ¿quién participará en el proceso?, ¿quién coordinará el proceso?, ¿de qué recursos disponemos?, ¿qué podemos necesitar?, los plazos, ¿con qué información contamos de antemano?, ¿qué información debemos buscar?, ¿para qué y para quién?, los objetivos generales de la organización responsable del proyecto, la estructura de la organización, el período en el cual se programaron las actividades, las relaciones con otros actores (p. 17,18).

Fase 3: Realización del DPA

El DPA se efectuó en la Unidad Educativa “Selenia Peraza Uddis”, ubicada en el sector Las Brisas de la Pedrera, Municipio Girardot, Estado Aragua, Venezuela, y se estructuró en cuatro momentos: 3.1) Registro de los participantes, 3.2) Desarrollo de una dinámica de integración y 3.3) Conformación de tres mesas de discusión, constituidas por miembros de la comunidad local dispuestas de forma aleatoria al momento del registro en el evento, en las cuales se realizó el intercambio de opiniones y enfoques sobre las problemáticas de los ámbitos social, económico-agroproductivo y ambiental, priorizados por importancia. Cada mesa seleccionó un coordinador(a) de mesa, un relator(a) y un secretario(a); y 3.4) Relatoría en plenaria final, lo que propició el empoderamiento de los participantes al proceso de investigación, en este esfuerzo se contó con la participación de servidores del INTI Aragua, en el rol de acompañantes (figura 5).

Diagnóstico Participativo Agroecológico realizado

Figura 5. Diagnóstico Participativo Agroecológico realizado en la Unidad Educativa “Selenia Peraza Uddis, sector Las Brisas.  A: Mesa de trabajo Nº1. B: mesa de trabajo Nº 2. C: Mesa de trabajo N°3. D: Plenaria final.

 

La tercera etapa descrita, se sostuvo propiciando el diálogo de saberes, al respecto Leff (2004), pondera que:

El diálogo de saberes da la mano y abraza a los saberes subyugados, sobre todo aquellos que dieron sustento a las culturas tradicionales y que hoy resignifican sus identidades y se posicionan en un diálogo y resistencia con la cultura dominante que impone su saber supremo. El diálogo de saberes es un diálogo con interlocutores que han perdido la memoria y la palabra, cuyos saberes tradicionales han sido sepultados por la modernidad impuesta. El diálogo se convierte en indagación, exégesis y hermeneusis de textos borrados; es una terapéutica política para devolver el habla y el sentido de lenguajes cuyo flujo ha sido bloqueado. (p. 39).

Todo esto constituye la etapa denominada delimitación por Chávez-Taffur (2006) en la que:

La idea es seleccionar la experiencia que nos interesa documentar para, a partir de ella, especificar los principales puntos que debemos tomar en cuenta, así como aquellos que no será necesario considerar… Esto significa definir claramente el tema o línea de acción que vamos a sistematizar, el ámbito de intervención, los grupos meta (o participantes), los objetivos, las estrategias de intervención y el contexto general en que se han desarrollado las actividades (p. 19).

Fase 4: Sistematización y análisis del DPA

En esta fase, los estudiantes de la EAJAMF emplearon la herramienta Matriz de Véster para la determinación de árboles del problema correspondiente a las temáticas descritas, ponderando los problemas priorizados por las mesas de trabajo (Cuadro 1).

Con esto se busca describir la experiencia, Chávez-Taffur (2006), en la que “…intentamos enfocar y describir la experiencia misma que estamos sistematizando. Debemos describir todo lo hecho y todo lo logrado, incluyendo resultados no esperados, las dificultades encontradas y los resultados o metas no alcanzados” (p. 22).

Fase 5: Validación por la comunidad participante

La fase de validación fue realizada en la misma unidad educativa con los protagonistas de las etapas anteriores, dándole así carácter democrático y participativo a lo alcanzado en este diagnóstico (figura 6).

Figura 6. A y B: Presentación a los participantes de la sistematización del DPA en la Unidad Educativa “Selenia Peraza Uddis”, sector Las Brisas. C: Asistentes al encuentro. D: Dinámica ¿Cómo quiero ver a mi comunidad? realizada con los participantes.

 

Resultados y Hallazgos

Durante el desarrollo del prediagnóstico (reconstrucción de la memoria sociohistórica del río Madre Vieja), se puso en manifiesto, la identidad y arraigo de los presentes, llegando incluso a determinar parte de la fauna y flora específica, así como, algunos aspectos recreativos, turísticos y culturales que se rescataron del imaginario colectivo, considerando que las familias hacían su vida en torno al río, y se caracterizaban por ser unidas y colaboradoras.

Asimismo, en la figura 7 se muestra los problemas identificados y priorizados en las tres mesas de trabajo durante la plenaria final del diagnóstico y se registraron en el cuadro 1.

Figura 7. Resumen de las diferentes problemáticas presentadas en la plenaria por cada mesa de trabajo en los tres ámbitos analizados: social, económico agroproductivo y ambiental.

 

Cuadro 1. Resultado del Diagnóstico Participativo Agroecológico (DPA) por área de estudio en la comunidad Las Brisas de La Pedrera, Aragua, Venezuela.
Diagnóstico social Diagnóstico económico productivo Diagnóstico Ambiental
Deficientes servicios públicos Insuficiente conocimiento para la producción agrícola Contaminación del rio por desechos sólidos
Elevados costos de los alimentos Inconsciencia de la importancia de la agricultura urbana Bajo conocimiento en materia ambiental
Juventud desocupada o desempleada Ineficiente articulación entre vecinos para la producción agrícola Construcción de viviendas a las márgenes del rio
Dificultad para adquirir alimentos Terrenos ociosos Ineficiente servicio de aseo urbano
Carencia de atención e insumos médicos Carencias de insumos agrícolas Perdida de vegetación boscosa
Ineficiente comunicación de los Consejos Comunales Desconocimiento de alimentos alternativos Ocurrencia de incendios forestales
Desconocimiento de alimentación alternativa Agua para riego no disponible Tala y quema descontrolada
Ineficiente gestión pública para resolver problemas de la comunidad

 

Asimismo, a través de la matriz de análisis Véster se obtuvo un primer árbol del problema correspondiente a los problemas sociales, el cual fue resultado del diagnóstico social. En este diagnóstico, se identificó como problema principal la ineficiente gestión pública para resolver los problemas de la comunidad, el cual es causado por la deficiente articulación y comunicación entre los Consejos Comunales que hacen vida en el sector. Lo anterior trae como consecuencia la deficiencia en los servicios públicos, presencia de juventud desocupada, dificultad en la obtención de alimentos y carencia de atención médica; así como de insumos (figura 8).

Figura 8, Árbol de problemas sociales obtenido del DPA en la comunidad Las Brisas de La Pedrera, Aragua, Venezuela.

 

Considerando el problema central, causa y consecuencias, se presentaron algunas propuestas de solución discutidas en plenaria, entre las cuales se destacan las siguientes:

1) Organización para exigir a las instituciones prestadoras de servicios públicos su buen funcionamiento.

2) Realizar supervisión a los comercios de expendio de alimentos.

3) Solicitar talleres de formación en arte y oficios, deportivos y de formación profesional.

4) Activar espacios ociosos y patios productivos para la producción de alimentos.

5) Orientar actividades de los CLAP dirigida a la agroproducción

6) Generar una red de abastecimiento de alimentos.

7) Realizar mesas de diálogo entre los Consejos Comunales

8) Realizar ferias e incrementar los talleres agroecoproductivos integrales.

Además del árbol de problemas sociales, también se elaboró el árbol de problemas de índole económico y agroproductivo como resultado del diagnóstico económico-agroproductivo, el cual se muestra en la figura 9.

Figura 9. Árbol de problemas económico-agroproductivos obtenido del DPA en la comunidad Las Brisas de La Pedrera, Aragua, Venezuela.

 

En esta área abordada durante el diagnóstico, el problema central identificado fue la deficiente articulación entre vecinos para la producción agrícolas, el cual es causado por: el bajo conocimiento para la producción agrícola, la subestimación de la importancia de la agricultura urbana y el desconocimiento de alimentación alternativa. La existencia de terrenos ociosos en el sector es la consecuencia más notoria de este problema en la comunidad, por lo que se plantearon las siguientes propuestas para su solución:

1) Promover la creación de escuelas agroecológicas en cada comunidad de la zona.

2) Realizar campañas de concientización mostrando las bondades de la agricultura urbana y realizar procesos formativos en las escuelas públicas.

3) Realizar reuniones, asambleas, coordinaciones por redes sociales y trueque para activar la comunicación de las organizaciones de base y estimular el intercambio de alimentos y palear la crisis.

4) Buscar asesoría técnica y educación en la materia para establecer la agricultura urbana.

5) Implementar la educación agroecológica de forma integral premiando a los jóvenes más productivos.

6) Buen uso y mejor aprovechamiento del agua doméstica.

Otro árbol de problemas generado durante el DPA fue el correspondiente al área ambiental, el cual se muestra como principal problema la construcción de viviendas al margen del río (figura 10).

Figura 10. Árbol de problemas ambientales del DPA en la comunidad Las Brisas de La Pedrera, Aragua, Venezuela.

 

Esta situación ha sido causada por el bajo conocimiento en materia ambiental, generando la contaminación del río por desechos sólidos urbanos, la pérdida de vegetación boscosa y la ocurrencia de incendios forestales. Durante la plenaria se discutieron como posibles soluciones, las siguientes:

1) Realizar campañas educativas y sancionar a personas que no cumplen la Ley (multar al que coloque la basura donde no hay recolección).

2) Formación ciudadana, promover las buenas prácticas ambientales y realizar campañas de concientización.

3) Organización y cultura de la comunidad para el manejo de los Residuos Sólidos Urbanos.

4) Creación de un comité de ambiente y una brigada de educación ambiental en la comunidad   para la formulación y divulgación de planes de reforestación.

5) Crear un centro de reciclaje en las escuelas y liceos de la zona.

6) Realizar mantenimiento de espacios de corta fuego.

Es de resaltar, que la comunidad en estudio se encuentra alarmada por la extrema vulnerabilidad que presentan sus viviendas al estar edificadas en las márgenes del río, que a su vez muestra un elevado nivel de contaminación producto de la acción antrópica. Con este cúmulo de condiciones sociales, y físico naturales, se desarrolló el DPA, comprobando lo descrito por Álvarez, et al (2014) “…la diversidad sociocultural, ecológica y la participación activa de las comunidades en los procesos de investigación, caracterizan el enfoque agroecológico” (p. 61).

Para Rock (2016):

Lo interesante es observar cómo los testimonios orales nos ayudan a entender el sistema cultural de un grupo humano, y cómo mediante ellos podemos releer o resignificar los datos documentales existentes, para posteriormente levantar un sistema de interpretación y análisis que posiblemente esté más cercana a lo que denominamos historia representativa, es decir, una historia más cercana a los habitantes de la localidad, dado que se incorporarían datos más familiares, anécdotas y saberes colectivos desde su propia significancia, no desde la óptica del observador. (p. 102).

 

Aproximaciones

El diagnóstico participativo agroecológico constituye una importante herramienta en la organización de la comunidad, ya que permite determinar y priorizar los problemas existentes en el sector, así como establecer soluciones a los mismos. Resulta además un espacio de encuentro que propicia la integración entre la comunidad y sus aliados.

En tal sentido, se corroboró que la participación social, permite masificar la agroecología como medio más idóneo para la agroproducción, impulsar la conservación de recursos naturales y la biodiversidad existente en el Parque Nacional sobre el cual se encuentra enclavada la comunidad del sector abordado.

Por otra parte, el empoderamiento de los estudiantes de la EAJAMF gracias a la metodología empleada, así como las estrategias empleadas para garantizar una mayor participación (convocatoria colectiva y personalizada), resultó en un elevado sentido de inclusión de los vecinos de la comunidad sumados al diagnóstico, lo cual incide en la toma de decisiones inherentes a la agroproducción y apalanca el desarrollo endógeno.

Asimismo, se visibilizó la sinergia entre la comunidad y las instituciones acompañantes, optimizando los recursos disponibles y ampliando la visión a la hora de formular proyectos factibles y apropiados.

Luego de realizado este proceso investigativo y formativo, se puede afirmar que lo más importante es ir más allá de la etapa de diagnóstico con el fin de transformar la realidad del territorio. Se requiere impulsar la democratización de los procesos inmersos en este tipo de investigaciones, así como impulsar el alineamiento de intereses comunes en pro de uno superior como destaca la reforestación de la cuenca media del río Madre Vieja.

Sin lugar a dudas, existen aún muchos desafíos que los estudiantes de la EAJAMF desean asumir, ya que el encuentro sostenido les permitió priorizar los efectos de los problemas que enfrentan, ponderando de esta manera acciones concretas y efectivas a tomar en la planificación estratégica derivada del diagnóstico. Finalmente, se refiere que el proceso participativo responde a las particulares socioculturales y socioambientales del entorno aplicado.

 

Agradecimientos

A los protagonistas del diagnóstico participativo agroecológico, quienes se dispusieron a participar en un esfuerzo colectivo y proactivo, en aras de hacer frente a los problemas alimentarios y ambientales que padecen.

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