La disputa por la ciencia (parte I)

Por: Salvador Gaete Luque / Chile / Instagram: @estoesfilosofia_

 

Puede ser que en manos (y mentes) de científicos de práctica y de laboratorio, la respuesta definitiva sobre la verdad en la ciencia llegó con Popper y su falsacionismo, pero inmediatamente después de la publicación de su tesis sobre la verdad del método científico, esta tuvo detractores. Comenzando por algunos de sus alumnos, como Kuhn y Feyerabend, que argumentaban que la ciencia no avanzaba linealmente y que, en mayor o menor medida, el relativismo epistemológico era lo que estaba detrás de la ciencia y su metodología; estos supuestos no gozaron de apoyo dentro de la comunidad científica. Solo los filósofos miraron con algún grado de satisfacción o aceptación estos postulados, algunos por novedad, otros por su eterna disputa contra los científicos. Pero un tercero de sus discípulos, Imre Lakatos, tomó las quejas y criticas hacia la tesis de su maestro y las sintetizó, de una forma crítica y analítica, junto al quehacer científico real, confeccionando una tesis que, sin dejar de ser totalmente falsacionista, se abría a otros horizontes que la ciencia “cuadrada” no podía abarcar: el llamado Programa de Investigaciones Científicas.

En él, Lakatos argumenta la tesis de que los científicos no trabajan con teorías e hipótesis científicas aisladas que se falsan inmediatamente al hallar contraejemplos (como el famoso ejercicio mental de Popper acerca de los cisnes), sino que los científicos trabajan dentro de esquemas y sistemas, que son a su vez estructuras teóricas complejas y duraderas.

A diferencia de su maestro, Lakatos sostiene que:

los científicos, no como individuos sino como grupo humano universal, defienden los modelos teóricos que más les sirven, aun cuando presenten fallas, hasta que estos “no den más”, porque simplemente estos modelos funcionan y, cuando se hayan acumulado las suficientes anomalías y el modelo “no dé más”, ahí se abandona, siempre y cuando exista una teoría que lo reemplace satisfactoriamente.

Además, Lakatos propone que las teorías no son formadas por hipótesis probadas todas con la misma importancia, sino que hay algunas periféricas y articulares, que él llamará cinturón protector, y un núcleo duro, formado por los supuestos fundamentales de cada programa, que, si bien no son intocables, no son abandonados fácilmente. El siguiente esquema intentará nombrar y agrupar algunas de las diferencias entre la propuesta de Popper y la propuesta de Lakatos:

 

Esta novedosa tesis, que venía a solucionar las críticas de los alumnos de Popper (que no está de más recordar, era también un científico, primeramente), pareciera que vino a solucionar todos los problemas de disputa metodológica acerca de la verdad en la ciencia y su práctica, pero no podemos estar más lejos. Mientras la ciencia seguía desarrollándose durante el siglo pasado, pensadores como Mario Bunge o Hilary Putnam encontraban baches en Popper y en Lakatos que solo podían ser respondidas mediante la irrupción de una nueva corriente, que analizaremos en una siguiente entrada: el realismo científico.

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