SECCIÓN EDUCAR CIENCIA | Julio 2026 — Revista Petroglifos | Fundación Ceres Por: Melkin Garzón Haad y Francy Ríos López – Colombia
La ciencia en Colombia enfrenta importantes desafíos relacionados con las brechas educativas, la orientación vocacional y el fortalecimiento de las vocaciones científicas. Mientras ciudades como Bogotá, Medellín y Cali cuentan con mayores oportunidades de acceso a programas académicos y científicos, las zonas rurales presentan rezagos significativos, evidenciados en los resultados de las pruebas Saber 11 de 2023, donde los estudiantes urbanos alcanzaron un promedio de 262 puntos frente a 233 en contextos rurales (Orduz, 2024). A esta desigualdad se suma la dificultad que enfrentan muchos jóvenes al momento de elegir una carrera profesional, situación que impacta la permanencia en la educación superior; según el informe Education at a Glance 2025, de cada 100 estudiantes que inician una carrera, solo 43 logran graduarse y cerca del 9 % de quienes desertan lo hacen debido a una elección académica inadecuada o al descontento con el programa cursado (El País, 2026). Paralelamente, la limitada inversión nacional en investigación y desarrollo, equivalente al 0,21 % del PIB frente al promedio de 2,71 % de los países de la OCDE (Naranjo, 2026), restringe las oportunidades de formación científica y tecnológica. Esta situación se refleja en una disminución progresiva del interés por la ciencia y la tecnología durante la trayectoria escolar, especialmente en la transición de primaria a bachillerato (Ramírez-Olaya y Ladino, 2024), lo que dificulta la consolidación de competencias científicas y reduce la cantidad de jóvenes que optan por carreras STEM.

Como consecuencia, el país no solo forma menos científicos, sino que además enfrenta fenómenos como la fuga de cerebros, en la que profesionales altamente cualificados migran hacia otros países en busca de mejores oportunidades. Aunque estas problemáticas son complejas y de carácter estructural, hay diferentes actores trabajando en programas que buscan contribuir a su mitigación mediante la promoción temprana del interés por la ciencia, la tecnología y la innovación entre niños, niñas y jóvenes, entre ellas están ScienteLab.
ScienteLab es una organización colombiana sin ánimo de lucro dedicada a promover la ciencia, la tecnología y la innovación como herramientas para el desarrollo social y educativo del país. Desde 2018, trabaja en la creación de espacios de formación, divulgación y apropiación social del conocimiento, conectando a estudiantes, docentes, investigadores y comunidades con experiencias científicas de alta calidad. A través de programas como Clubes de Ciencia Colombia, la organización busca despertar vocaciones científicas en niños, niñas y jóvenes, fortalecer la educación STEM y contribuir a la construcción de una cultura científica más inclusiva y accesible en todo el territorio colombiano. El trabajo de ScienteLab demuestra que la ciencia puede ser una herramienta de transformación social cuando llega a todos los territorios. A través de sus programas, la organización no solo fortalece el aprendizaje científico, sino que también inspira a niños, niñas y jóvenes a imaginar un futuro en el que el conocimiento sea una oportunidad para generar cambios positivos en sus comunidades. Su labor evidencia la importancia de acercar la ciencia a la sociedad y de construir una cultura científica más inclusiva y accesible para todos.

Su programa Clubes de Ciencia es un proyecto de educación científica y aprendizaje práctico que busca incentivar el interés por la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las artes y las matemáticas (STEAM). A través de una metodología intensiva e inmersiva, los participantes aplican el método científico para abordar y resolver problemáticas de su contexto social mediante el desarrollo de proyectos científicos. El programa cuenta con tres modalidades: clubes urbanos, regionales y de frontera, cada una diseñada para responder a las necesidades y características particulares de los territorios donde se implementa. Antes de la realización de cada club, se lleva a cabo una visita técnica que permite presentar el programa, identificar las necesidades de la comunidad y reconocer las problemáticas locales que pueden ser abordadas desde la ciencia. Los clubes se desarrollan en diferentes regiones de Colombia, con especial énfasis en llegar a territorios apartados y de difícil acceso, donde las oportunidades de formación científica suelen ser limitadas. Una vez identificadas y evaluadas las necesidades de cada lugar, se abre una convocatoria para seleccionar a los instructores del programa. En ella participan científicos de diversas partes del mundo que aportarán sus conocimientos y experiencias a los procesos formativos de la semana. Cada club cuenta con un instructor nacional y un instructor internacional, promoviendo así el intercambio de conocimientos y perspectivas entre diferentes contextos científicos y culturales.

Desde 2018, ScienteLab, ha realizado más de 300 clubes en 27 ciudades de Colombia. En estos espacios han participado más de 720 instructores nacionales e internacionales, impactando a cerca de 9.200 estudiantes en diferentes regiones del país. Sin embargo, los resultados del programa trascienden la orientación vocacional. Su principal aporte radica en sembrar el interés por la ciencia en niños y jóvenes, permitiéndoles descubrir nuevas posibilidades para su futuro. A través de estas experiencias se desafían prejuicios profundamente arraigados en la sociedad, como la idea de que las mujeres tienen menos capacidades para desarrollarse en áreas científicas, que la ciencia es inaccesible para ciertas poblaciones o que se trata de un conocimiento demasiado complejo para comprender.
En este sentido, Clubes de Ciencia va más allá de ser un proyecto educativo o científico. Se constituye como una iniciativa transformadora que despierta la curiosidad, el asombro y la capacidad de cuestionar el mundo que nos rodea. Cada club busca generar en los estudiantes la convicción de que la educación y la ciencia son herramientas fundamentales para comprender y resolver los desafíos de sus comunidades y del país. Quizá el mayor valor del programa radica en su capacidad para cultivar a las nuevas generaciones de científicos, investigadores e innovadores. Al brindar oportunidades de aprendizaje en territorios donde estas experiencias son escasas, contribuye a reducir las brechas de acceso al conocimiento y a fortalecer una cultura científica más inclusiva y diversa.
Como afirma la Dra. Elisa Chaparro: “Cuando no invertimos en educación científica de alta calidad estamos siendo egoístas. ¿Quién garantiza que la próxima Marie Curie no está en una vereda de Santander? Es muy importante buscar esos talentos escondidos”. Esta reflexión resume uno de los principios fundamentales de Clubes de Ciencia: el talento científico puede encontrarse en cualquier territorio, siempre que existan oportunidades para descubrirlo y desarrollarlo.
Bibliografía
- Botero, L. (n.d.). Los clubes de ciencia han llegado a más de 9.000 estudiantes colombianos. Colombia Visible. https://colombiavisible.com/clubes-de-ciencia-scientelab-colombia/
- El País. (2026). La falta de orientación vocacional ya le cuesta a Colombia $2,8 billones al año. El Pais. https://www.elpais.com.co/educacion/la-falta-de-orientacion-vocacional-ya-le-cuesta-a-colombia-28-billones-al-ano-1122.html
- Naranjo, D. H. (2026). Baja inversión en ciencia y tecnología aleja a Colombia de la Ocde y limita su capacidad de crecimiento. El Portafolio. https://www.portafolio.co/economia/crecimiento/baja-inversion-en-ciencia-y-tecnologia-aleja-a-colombia-de-la-ocde-y-limita-su-capacidad-de-crecimiento-492750
- Orduz, M. C. (2024). Educación rural: una deuda histórica que agudiza las brechas en el campo. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/vida/educacion/educacion-rural-una-deuda-historica-que-agudiza-las-brechas-en-el-campo-846073
- Ramírez-Olaya, L. C. J., & Ladino, G. A. R. (2024). Percepciones sobre ciencia y tecnología de niños y adolescentes en la estrategia Laboratorios STEAM Bogotá. Uniminuto.

