Los desafíos de la divulgación científica en redes sociales

Por: Melkin Garzón Haad y Francy Ríos López  – Colombia

 

En los últimos años, la divulgación científica a través de las redes sociales se ha convertido en una herramienta fundamental para acercar la ciencia a públicos que buscan contenidos con altas características audiovisuales. La transformación del contenido científico ha abierto una nueva necesidad: conocer la ciencia por medio de formatos alternativos y accesibles. Plataformas como Facebook, Instagram y TikTok brindan un espacio ideal para que investigadores y creadores compartan su trabajo directamente con el público. En la mayoría de los casos, quienes cumplen el rol de puente entre el conocimiento científico y la sociedad son los divulgadores científicos.

Los divulgadores científicos son personas que transforman contenidos científicos rigurosos en productos más simples y comprensibles, sin perder la rigurosidad académica. A diferencia de otros creadores de contenido en redes sociales, su trabajo muchas veces no cuenta con patrocinio ni con una inversión inicial, por lo que, en la gran mayoría de los casos, se sostiene únicamente por iniciativa propia.

Los mayores exponentes de la divulgación científica surgen de procesos largos y disciplinados, orientados a la educación y a la democratización de la ciencia. No obstante, aun contando con grandes comunidades que los siguen, no logran suplir por completo la alta demanda de este tipo de contenidos. Es así como, desde necesidades barriales, municipales o regionales, nacen nuevos divulgadores con enfoques distintos, que abordan temáticas novedosas y utilizan formatos de visualización diferentes.

 

Si bien con el paso de los años el número de divulgadores ha crecido de manera exponencial, es importante reconocer que mantener un canal de divulgación es un desafío constante. Especialmente en los primeros años, los creadores se enfrentan a un contexto complejo en términos de interacción con su contenido, ya que el apoyo del público suele ser temporal y no progresivo. En muchas ocasiones, una publicación o un reel necesita un alto nivel de “enganche” para despertar interés, además de competir con contenidos de otras áreas como la farándula, la belleza, entre otros.

A largo plazo, esta situación genera un problema: el divulgador produce contenido enriquecido, pero la audiencia no evoluciona junto con él. Desde las dinámicas internas, el divulgador siente que no está logrando la transformación que desea, lo que provoca una pérdida de motivación y una disminución progresiva en la creación de contenido. Las métricas suelen indicar que su trabajo pasa desapercibido. En el contexto externo, aunque la creación de nuevas cuentas dedicadas a la divulgación es señal de un interés creciente, muchas de estas, al ser inexpertas o desconocer el trabajo de otros divulgadores, terminan duplicando o generando contenidos muy similares, cuando la intención inicial era abordar temas no explorados. Asimismo, algunos divulgadores consolidados no consideran que la divulgación científica también debe dejar un legado de inspiración y enseñanza; son pocos los que asumen la tarea de formar a otras personas para que puedan tomar el liderazgo en la divulgación de la ciencia.

Dentro de este panorama, se identificó un fenómeno recurrente: la pérdida de divulgadores con trayectorias de entre uno y tres años. A partir de esta problemática, surgió una iniciativa construida desde la experiencia interna de varias cuentas de divulgación de Latinoamérica que habían atravesado estos mismos desafíos. El objetivo principal fue incentivar la continuidad en la publicación de contenidos mediante la construcción de una comunidad enfocada en ayudar y apoyar a divulgadores en trayectoria, apalancando colectivamente las publicaciones científicas. De esta manera, se buscó que el divulgador sintiera que su contenido es relevante y no quede en el olvido.

 

Esta iniciativa se consolidó y dio origen a la Red Latinoamericana de Divulgación Científica, un conjunto de divulgadores que apoyan el contenido de otros colegas a través de sus propias audiencias. Como resultado, se creó la llamada “Semana de Ciencia”, una dinámica en la que diferentes cuentas programan sus publicaciones para apoyar de forma unitaria el contenido de un solo divulgador. Además, se trabaja colaborativamente en conmemoraciones científicas, permitiendo que cada publicación se perciba no como un esfuerzo individual, sino como un trabajo colectivo.

Es una realidad que la divulgación científica ha dado un salto significativo en las redes sociales. Existen divulgadores ampliamente reconocidos por su labor, y su trabajo merece un profundo agradecimiento. Sin embargo, con frecuencia se deja de lado a las nuevas promesas de la divulgación, quienes se enfrentan a un entorno lleno de dificultades para dar a conocer su trabajo y, en muchos casos, terminan desistiendo. Por ello, la misión del divulgador no debe limitarse únicamente a difundir conocimiento, sino también a acompañar y apoyar a otros colegas. Porque, si no somos nosotros, ¿quién más lo hará?

Referencias:

  • Chanduví Calderón, W. d. l. C., Guevara Vidarte, A., Estela Becerra, V. M., & Ballena de la Cruz, A. D. (2024). Divulgación científica como estrategia metodológica para el aprendizaje por competencias. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 8(3), 5824–5845. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v8i3.11782
  • Mora Ramírez, C. J., Ríos Montiel, M. F., Corona Armenta, A. T., & Cabrera Ortiz, R. (2025). Análisis de la presencia y calidad de los divulgadores científicos en redes sociales. Jóvenes en la Ciencia, 37. https://doi.org/10.15174/jc.2025.4805
  • Fressoli, M., & Arza, V. (2018). Los desafíos que enfrentan las prácticas de ciencia abierta. Teknokultura, 15(2), 429–448. https://doi.org/10.5209/TEKN.60616

 

 

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Andrés Martínez

El mayor reto no es la falta de interés, sino el aislamiento del científico. La divulgación hoy ya no solo busca enseñar, sino crear un “escudo protector” entre investigadores para no sentirse solos frente a los ataques y la desinformación en redes

Nicolás garzon

La divulgación científica en redes hoy es un acto de resistencia colectiva frente a la frialdad del algoritmo.

Catalina

la situación es que muchas personas no tienen interés hacia ese tipo de información y prefieren usar ese tipo de redes sociales para distraerse lo cual no les genera muchas vistas y apoyo a ese tipo de videos

Angie Aguilera

Me parece que todo lo que dice el artículo es cierto, ya que la mayoría de las personas se enfocan más en la farándula y en otro tipo de contenido. Esto hace que a los divulgadores científicos se les dificulte ser reconocidos o poder transmitir su conocimiento a otras personas interesadas en el tema, las cuales son muy pocas.

Por esta razón, este tipo de contenido es muy difícil de divulgar en redes sociales, lo que impide que más personas se informen o se interesen por estos temas. La iniciativa de apoyarse entre ellos me parece muy buena, porque es cierto que si entre ellos no se apoyan, ¿quién los va apoyar?

Gabriela Sotelo

Es muy feo saber que la gente no le pone interés a información que si es relevante, y solo saltan estos vídeos, en cambio, solo utilizan las redes para mirar cosas que no aportan nada interesante y no ayudan al aprendizaje.

Last edited 4 días atrás by Gabriela Sotelo
Cielo gómez

Por eso, iniciativas como la Red Latinoamericana de Divulgación Científica son fundamentales para apoyar y conectar a los divulgadores, y hacer que su trabajo sea más visible y valorado.