Por: Enrique Urrea Sepúlveda, 81 años / Fundo Nuevos Aires, Ponotro – Cañete, Chile / Instagram: @enriqueurreasepulveda
Visitar la provincia de Arauco es encontrarse con una sorprendente mezcla exquisita amalgamada: mar, lagos, ríos, cordillera, valles, bosques y una sociedad intercultural y gastronómica territorial, donde los sabores ancestrales del pueblo Lafkenche, se entrelaza a la europea, creando un legado de sabores.
Además, de ser una provincia histórica, con un Arauco indómito y una migración esforzada.
Tiene lugares típicos como los milenarios Bosques de Araucarias de la Cordillera de Nahuelbuta, endemismos únicos del mundo que se pueden admirar en el parque nacional Nahuelbuta, o en el monumento nacional Contulmo. Las cavernas de Lebu, Isla Mocha, los valles de Cayucupil y Elicura, lagos como el Lanalhue y Lleu Lleu, considerado este último el más puro de Chile. Y largas playas cuajadas de caletas.
En la gastronomía se puede encontrar con una terrina de avellanas, piñones al ajillo, pizza de changles o fetuccini al pesto. Una tabla de prosciutto, o caldillos a la madrileña, nalcas en almíbar, mote con huesillos, tortillas al rescoldo, pan amasado con chicharrones, sopaipillas, catutos, harina tostada y avellanas, y una extensa variedad de pescados y mariscos.
Cañete histórico
Fundada en 1558 por García Hurtado de Mendoza, con el nombre de Cañete de la frontera. Mas o menos a 3 kilómetros al este de la actual ciudad. Al ser destruidos por los mapuches fue refundada en 1563 por Rodrigo de Quiroga. Al ser nuevamente destruida, se funda por tercera vez en 1868 por Cornelio Saavedra.
Su nombre no deriva de una voz mapuche, sino en homenaje a Andrés Hurtado de Mendoza marqués de Cañete de España.
Cañete es un lugar histórico en el que tuvieron lugar diferentes hitos de la historia. Entre ellos el fallecimiento de Pedro de Valdivia en la batalla de Tucapel en los alrededores de Cañete en 1553.
Otro hito histórico es el Museo Mapuche de Cañete, donde se encuentran las evidencias del pueblo Mapuche, sus vitrinas exhiben cerámicas, herramientas, tejidos, armas, vestimentas, platería y archivos fotográficos.
Hay dos ceremonias ancestrales que se realizan cada año, y que permiten conocer más de la cultura Mapuche: El “Wetripantu” y el “Nguillatún”.
El Nguillatún es una ceremonia muy importante que comprende dos partes, la primera, es agradecimiento a Dios por todo lo que les ha dado durante el año, y la segunda, es la petición por las necesidades de la comunidad. La dirige el Lonko y la Machi, máximas autoridades. El Lonko es responsable de la organización e invitaciones, y la machi hacer la rogativa. Puede durar 3 días, en los que se come, canta, baila y convive con los invitados.
El Wetripantu es el año nuevo mapuche, se realiza el 23 de junio en la noche y termina el 24.
El pueblo Mapuche tiene que purificarse y mantener el equilibrio con la tierra. Se agradece por lo recibido y se compromete a cuidad y respetar la tierra, el agua y los bosques.
Se hace una gran fiesta con comida y bailes. También se aprovecha para bañarse muy temprano en el mar, lago o río, perforar las orejas las niñas. Los ancianos entregan su nombre a los nietos. La machi para renovar su Rewe. Es tiempo de plantar y preparar los suelos para las próximas siembras.

