Hackatones para primera infancia: pensar en grande desde los 3 años

Por: Melkin Garzón Haad y Francy Ríos López  – Colombia

 

Incluir niños de 3 a 5 años en una hackatón internacional puede parecer una exageración pedagógica. Sin embargo, durante el NASA Space Apps Challenge del 2 al 5 de octubre 2025, cincuenta niños de primera infancia y ciento cuarenta de primaria demostraron que el pensamiento crítico no es cuestión de edad, sino de oportunidad.

La experiencia no comenzó el día del evento. Inició entre tres y cuatro meses antes, con la apertura de convocatoria, verificación individual de inscripciones, conformación de canales de comunicación con tutores y coordinación institucional con cada colegio. En eventos con infancia, la logística no es un detalle operativo: es una condición pedagógica. Garantizar seguridad, claridad y acompañamiento fue tan importante como diseñar el reto mismo.

 

Un mes antes del evento se publicaron los desafíos oficiales del NASA Space Apps Challenge, lo que implicó un trabajo contrarreloj: analizar los retos internacionales —pensados para bachillerato y universidad— y adaptarlos a niveles de comprensión de 3 a 12 años sin perder rigurosidad conceptual. A diferencia del formato internacional, donde los participantes conocen el reto el mismo día, en primera infancia decidimos entregarlo con anticipación para permitir preparación contextualizada en el aula. Los estudiantes podían explorar materiales y discutir ideas, pero no construir prototipos antes del evento. La solución debía desarrollarse en tiempo real.

Esta decisión no fue intuitiva, fue pedagógica. Schulten y Chounta (2024), en su revisión sistemática sobre aprendizaje en hackatones, señalan que estos entornos generan mayor impacto cuando existe mediación estructurada, claridad en criterios y acompañamiento experto. Es decir, el aprendizaje no emerge del caos creativo, sino del diseño intencional.

Durante la hackatón, los niños trabajaron durante dos horas en la construcción de soluciones, para luego presentar un pitch breve ante jurados. Estos jurados no eran científicos evaluando exactitud técnica, sino expertos en desarrollo infantil y educación inicial. La evaluación se centró en habilidades: impacto, creatividad, validez, relevancia y presentación. Buscábamos observar procesos cognitivos y comunicativos, no acumulación de datos.

 

Los resultados fueron contundentes. Del total de comentarios emitidos por jurados, aproximadamente el 87 % destacó manejo conceptual y comprensión del problema. Cerca del 30 % resaltó creatividad e innovación en el uso de materiales, y alrededor del 20 % enfatizó trabajo en equipo, autonomía y organización de roles. Que un niño de primera infancia pueda explicar qué construyó, para qué sirve y por qué eligió ciertos materiales es evidencia de apropiación significativa del conocimiento.

Estos hallazgos coinciden con la literatura internacional. La revisión de Schulten y Chounta (2024) identifica que los hackatones educativos fortalecen aprendizaje activo, colaboración y pensamiento crítico. A su vez, Sajja et al. (2024) describen estos espacios como escenarios de aprendizaje interdisciplinar que integran resolución de problemas reales, comunicación pública y desarrollo de habilidades del siglo XXI.

A nivel internacional, experiencias como Kids Hack the Crisis, impulsada por el Swedish Institute y UNICEF Suecia, han involucrado a niños y jóvenes en la creación de soluciones ante problemáticas globales (Swedish Institute, 2020). Asimismo, iniciativas como DigiEduHack en Europa promueven hackatones educativos para repensar entornos de aprendizaje digital (European Commission, 2025). Sin embargo, la documentación de hackatones dirigidas específicamente a primera infancia sigue siendo limitada, lo que convierte estas experiencias en aportes emergentes dentro del campo educativo.

Más allá de la competencia, el impacto fue evidente en docentes y familias. La valoración positiva hacia la organización, la seguridad y el acompañamiento confirmó que abrir estos espacios a edades tempranas no solo es posible, sino pertinente. Para muchos niños, la experiencia de defender una idea ante un jurado fue tan significativa como cualquier premio.

Integrar primera infancia en dinámicas de resolución de problemas reales no implica anticipar contenidos de educación superior; implica reconocer que la curiosidad, la creatividad y la capacidad de argumentar comienzan mucho antes de lo que tradicionalmente suponemos.

La edad no limita el pensamiento crítico. Lo que lo limita es la ausencia de escenarios que confíen en él.

 

Referencias

 

 

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Paola Niño

Que gran experiencia, nos lleva a una transformación de actividades que tradicionalmente están dirigidas a los más peques y nos cuestiona frente a la posibilidad de ampliar el espectro y brindarles nuevos escenarios de aprendizaje.

Laura Sofía Abaunza cano

me parece muy bien q le den esas oportunidades a los mas pequeños, q aunque piensen q no tienen la edad suficiente para resolver retos, ellos pueden empezar a tener un pensamiento mas avanzado desde la edad q tienen. Es importante q los adultos crean en los mas pequeños y puedan darle una oportunidad para q demuestren q si son capaces de resolver problemas adecuados para su edad.

Sebastian

Este proceso o actividad me parece bastante significativa, tanto para los niños que se sienten incluidos en la comunidad científica y buscan soluciones creativas o innovadoras a distintos obstáculos, como para los adultos o científicos que además de ser lideres de los hackatones, obtienen información sobre la mejor pedagogía para ciertos niños, iniciándolos a juzgar y analizar lo que sucede, antes de que crezcan y entren a esa edad, donde creemos que empiezan.

Julian lugo

Incluir niños pequeños en una hackatón puede parecer exagerado, pero en realidad pone en evidencia algo importante.muchas veces somos los adultos quienes subestimamos sus capacidades. Cuando se les dan oportunidades, acompañamiento y retos adecuados, los niños pueden pensar, crear y explicar sus ideas con sentido. Aun así, es necesario ser críticos. Los resultados pueden verse influenciados por la mirada de los adultos, por lo que no todo debe asumirse como éxito absoluto. Esto no resta valor a la experiencia, pero sí invita a evaluarla con mayor rigor.
Más que adelantar contenidos, este tipo de espacios demuestra que los niños sí pueden participar activamente en procesos de pensamiento. La verdadera reflexión es si estamos dispuestos a dejar de limitarlos.
¿Los niños realmente pensaron por sí mismos o influyó mucho la ayuda de los adultos?

Juan Diego Tellez

Este texto invita a replantear la idea de que los niños pequeños no están preparados para enfrentar retos complejos. Más que limitar sus capacidades, muchas veces es la falta de escenarios adecuados lo que frena su desarrollo. La experiencia demuestra que, con orientación y diseño pedagógico adecuado. Apostar por este tipo de iniciativas no solo fortalece su aprendizaje, sino que también reconoce su potencial como participantes activos en la costrucción de soluciones desde temparana edad.