Historia de la literatura latinoamericana

Por: Carla Araneda Condeza / Cañete, Chile / Instagram: @condezadeloslibros

 

¿Existe realmente una literatura que podemos llamar o denominar como literatura latinoamericana? que se identifica y distingue del resto de las literaturas.

En un principio Roberto Bolaño, escritor chileno, señalaba que le parecía una especie de absurdo el distinguir entre distintas literaturas cuando se habla la misma lengua, o sea, estaba equiparando tanto la literatura Latinoamérica como la literatura de Europa hispanohablante. Pero después, en la década del 60 y 70 aparece el boom, el boom latinoamericano, un fenómeno literario, académico, editorial, social y político dirían muchos. Y le da un carácter especial a la literatura latinoamericana, la distingue como una corriente heterogénea donde se identifica que hay una serie de personas, lectores, que se vierten a leer a sus compatriotas, y esto por muchos escritores ha sido explicado como una especie de búsqueda de identidad propia.

Una de las peculiaridades que tenía el boom es que una serie de lectores, todos los lectores de Latinoamérica se volcaron ya no hacia Europa, no hacia Estados Unidos, sino que empezaron a leer a sus compatriotas, y hay muchos que señalan que en realidad esta vuelta a leer a sus compatriotas tiene que ver con este proceso de búsqueda de identidad donde confío en mí y confío en lo que otros como yo pueden hacer, o sea, si soy latinoamericano, leo a mis compatriotas porque creo en mí y creo en ellos, creo en su potencial. ¿Por qué esto se ha perdido hoy en día?

Uno de los protagonistas del Boom fue Julio Cortázar, él en particular en varias entrevistas abordó el tema del boom y lo explica más o menos en estos términos, que creo que es una de las mejores aproximaciones que tenemos para empezar a hablar de literatura latinoamericana. Julio Cortázar señalaba que en esta época entre el 60 y 70 estábamos a puertas de un colonialismo e imperialismo cultural. En Chile y en diferentes países de Latinoamérica, lo que se estaba leyendo era literatura mayoritariamente de Europa y Estados Unidos. No se leía mucho de lo que se producía acá porque tampoco se producía en masa, y lo que se producía tendía a imitar un estilo más bien extranjero y no tenía caracteres propios que lo distinguieran como una literatura de la zona, como algo local.

Pero en esta época nos encontramos por una suerte de azar, explica Julio Cortázar, que aproximadamente 6 u 8 escritores comenzaron a escribir de una forma totalmente nueva. Empezaron a trabajar el realismo mágico, a incorporar un lenguaje propio, sumar su idiosincrasia, parte de la cultura, parte de los problemas socioculturales, problemas económicos, temas de justicia relativos a la zona. Empezaron a escribir con un carácter de identidad que era propio y que los latinoamericanos podíamos sentirnos identificados con esta literatura.

Es en este marco que se desarrolla el Boom. Una enorme masa de lectores vuelca sus ojos y su mirada a estos 7 u 8 escritores. Muchos han atacado el fenómeno del Boom y han dicho que en realidad es obedece más bien a una promoción o un éxito editorial. Diciendo que en realidad las editoriales pusieron en realce a ciertos escritores latinoamericanos y por eso se creó este movimiento. Pero la verdad es que esto se aleja bastante de la realidad, porque estos escritores crearon sus obras en soledad, en pobreza, muy alejados de las editoriales, eran escritores autogestionados. Las editoriales recién se interesaron en estos escritores cuando vieron que eran leídos por sus compatriotas, cuando vieron que se estaban vendiendo muchas ediciones, ediciones muy rústicas, bastante básicas, lo que podían costear sus mismos escritores, como escritores independientes y auto gestionados.

La aparición de las editoriales promoviendo la literatura latina incrementó este movimiento, pero llegó después, de forma tardía y casi oportunista. En el nacimiento como tal de este movimiento, estos escritores se crearon a sí mismos. No fue un movimiento editorial el que los hizo resaltar y volcar la mirada de miles de lectores a sí mismos, sino que, fue su propio trabajo, su talento y el boca a boca.

Todo esto tiene que ver con una frase y una idea que transmitió Julio Cortázar en muchas de sus entrevistas. Esta idea de que en realidad ninguna promoción editorial puede salvar a un libro:

Si un libro no tiene valor en sí mismo, una promoción editorial exitosa puede hacer que se venda el primer tiraje, pero al pasar el tiempo ese libro muere.

Y eso se puede distinguir hoy en día haciendo la diferencia entre un best seller y un long seller. Recordemos que el best seller es un libro muy vendido en una época y espacio determinado, que puede obedecer a una exitosa promoción editorial, un éxito de taquilla, puede corresponder a un momento u oportunidad, y un tema puntual que toca una obra, pero que al pasar el tiempo esa obra cae en el olvido porque no tiene un valor en sí mismo. A diferencia de un long seller que es un libro muy vendido a lo largo de la historia de literatura.

Un ejemplo de esto son los clásicos de literatura. Podríamos hablar de las obras de Cervantes, en particular del Quijote. Una obra que fue muy vendida en el tiempo y que sigue siendo una de las obras más vendidas, de hecho, está dentro de las cinco obras más vendidas a través de la historia de literatura.

Pero con toda esta introducción no quiero dejar espacio al error de pensar que la literatura latinoamericana como concepto nace recién con el Boom, sino que aquí viene a resaltar, viene a desbordar y a mostrarse al mundo. Antes sí existía, podemos hablar del siglo XIX, siglo XX, hablábamos de las narraciones de la selva, hablamos del indigenismo, hablamos de diferentes propuestas estéticas que voy a explicar a continuación.

La literatura latinoamericana siempre ha existido como tal, viene del folclor, viene del discurso oral, y en particular, en este apartado hablaremos de la literatura que existía antes del Boom, a fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

Literatura latinoamericana del siglo XIX y XX

Esta literatura podemos clasificarla al menos en tres corrientes, las narraciones de la selva, indigenismo y propuestas estéticas. Cada una tiene sus particularidades. Las narraciones de la selva vienen a ser esa literatura que sitúa a la selva como un personaje literario dentro de este mundo. En particular se reconocen dos autores que serían los pioneros dentro de este tipo de narrativas, Horacio Quiroga y José Eustasio Rivera. Algunas obras que se pueden mencionar sobre este tema podría ser Cuentos de la selva, de Horacio Quiroga, Infierno Verde de Alberto Ángel, La vorágine de José Eustasio Rivera, Canaima de 1934 de Rómulo Gallego, entre otras obras del género.

El indigenismo es una corriente que propuso e impuso en escena con problemáticas propias del universo indígena de Latinoamérica como son las reivindicaciones sociales, reclamos urgentes de momentos históricos y tendencias revolucionarias. Algunas obras de literatura latinoamericana indigenista son Los ríos profundos de José María Arguedas, La guerra silenciosa de Manuel Scorza, El Resplandor de Mauricio Magdaleno, Balún Canán de Rosario Castellanos, entre otras muchas obras del género.

Sumados a estas vanguardias nos encontramos con una serie de propuestas estéticas previas al Boom, entre ellas podemos encontrar la renovación en la poesía que hace Octavio Paz con su obra Piedras del Sol de 1957, la antipoesía de Nicanor Parra, poeta chileno, Enrique Lihn y su poética plural, con su obra La musiquilla de las pobres esferas de 1969, Ernesto Cardenal, con su incorporación del habla coloquial a la literatura, con su obra Oración por Marilyn Monroe y otros poemas de 1965, entre otras diversas propuestas estéticas que se observan en este tiempo.

Literatura latinoamericana

Hemos hablado ya de la literatura latinoamericana pero no la hemos logrado conceptualizar, o identificar las categorías con las que podemos distinguir esta literatura de otras, y por qué se distingue, no es solo que venga de una locación, de un país en particular, sino que tiene una serie de características que se relacionan con una gama de variables relativas a la cultura, sociedad y el imaginario cultural, social e histórico.

La literatura latinoamericana se caracteriza por reflejar la vida y las preocupaciones de la sociedad, en particular, con abundancia de temáticas relativas a las injusticias sociales, inestabilidad política, problemas económicos y relativos a las clases sociales, y de esta visión de jerarquización y de estamentos dentro de la sociedad, nace un mestizaje cultural entre los indígenas y pueblos europeos.

La literatura latinoamericana se caracteriza por tener una gran proliferación de la narrativa corta, del cuento y el relato, también hay quienes señalan que es parte del movimiento literario del modernismo.

Uno de los géneros literarios que destaca dentro de la literatura latinoamericana, y por la que se hizo reconocida en el extranjero fue el realismo mágico, un género cultivado y desarrollado por diversos autores del Boom como son Gabriel García Márquez, Isabel Allende, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Elena Garro, Laura Esquivel, entre otros.

El realismo mágico es un género literario que se caracteriza por ser una introducción a lo extraño, a lo sobrenatural y lo fantástico, en situaciones cotidianas, sin que sea percibido como algo extraordinario, sino como algo parte de la normalidad, aquí lo extraño es lo cotidiano, esa es la regla, presentándose con un narrador imposible, un narrador al cual no le exalta lo sobrenatural o lo mágico. Con este género literario se desarrolla mucho más el concepto de identidad latinoamericana dentro de la literatura, ya que se encuentra fuertemente influenciada por la cultura propia de los locales. A menudo contiene inversiones en el tiempo, o narraciones que no surgen en un orden totalmente cronológico, lo que llama y capta la atención, e incluso llega a confundir al lector. El realismo mágico puede decirse que es el género por excelencia de la literatura latinoamericana.

Con posterioridad al Boom en la década del 80´ y del 90´ hubo una serie de manifestaciones de continuidad y de estructura que se caracterizan y coinciden con el fin de siglo y con contextos sociales e históricos. Los escritos vuelven al aquí y al ahora. En este punto la literatura latinoamericana tiene un punto de coincidencia con la posmodernidad, hay una autoconciencia de la narración, en esta literatura el objeto principal es la narración, se establecen juegos metanarrativos y metaficcionales a través de inversiones lógicas modernas como la parodia, entre otras muchas.

En la literatura del post-Boom nos encontramos una serie de tendencias, vanguardias y movimientos de la literatura que responden a diferentes movimientos, intereses y necesidades sociales, políticas y culturales. Esta nueva literatura latinoamericana presenta la nueva novela histórica, la literatura testimonial, la literatura del siglo XXI propiamente tal, literaturas y feminismo, la literatura Queer, la literatura afrolatinoamericana, sumado a otras literaturas contemporáneas. En este tiempo se empiezan a escuchar y a sonar otros nombres de grandes autores como Antonio Skármeta, Marcial Gala, Rigoberta Menchú, Carmen Olle, Daniela Alcívar, Diamela Eltit, reconocida, esta última con el Premio Nacional de literatura de Chile, entre otras muchas voces que se están escuchando a través de la literatura latinoamericana de hoy.

La literatura latinoamericana tiene una historia y trayectoria única, y continúa existiendo a través de los escritores que cultivan la identidad local. Pero queda la pregunta, ¿Los latinoamericanos leemos a nuestros compatriotas? o, hemos vuelto a volcar la mirada fuera del continente.

La literatura latinoamericana siempre ha representado esa vertiente más mágica y peculiar de las letras, mostrando una mirada única sobre nuestra propia historia.

 

Suscribir
Notificar de
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comentarios
Más antiguo
El más nuevo Más votados
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios