Por: Óscar Fernández Galíndez – Venezuela / Correo: osfernandezve@gmail.com

Muchas personas creen que todos pensamos igual. De hecho muchos sistemas educativos en el mundo están diseñados partiendo de este supuesto. De allí que muchos jóvenes y niños resulten aventajados y otros con muchas dificultades porque los primeros reciben formaciones adaptadas a sus dinámicas de interpretación y entendimiento y otros no.

También tenemos aquellos a quienes todo les resulta muy fácil y por falta atención a dicho aspecto, terminan aburriéndose y abandonando el sistema educativo.

Podríamos partir de la comprensión de que existen dos sistemas básicos de procesamiento y/o de pensamiento con los cuales nacemos y que dinámicamente, y a través de nuestro desarrollo, se van acercando o alejando.

Todo esto dependerá de cuál hemisferio cerebral usemos más desde muy niños, lo ideal sería usarlos ambos de forma equivocada pero esto no siempre evoluciona de este modo, y además el entorno familiar y social no siempre está preparado para alguien así.

Los niños y jóvenes que usan más sus hemisferios cerebrales izquierdos, tienden a ser más analíticos, organizados, más disciplinados y enfocados en su cotidianidad en patrones de comportamiento muy rígido y repetitivo. Igual a una máquina autómata.

El joven o niño que usa más su hemisferio cerebral derecho, tiende a ser más distraído, imaginativo, intuitivo y/o generalista. Todo lo percibe como un gran rompecabezas que debe armar.

Mientras que los primeros deben comprender al mundo secuencialmente paso a paso, los segundos no necesitan tanta información para llegar al mismo sitio.

Ambos enfoques y/o procesos de comprensión del mundo son necesarios para avanzar, pero hasta ahora hemos discriminado en uno u otro para desarrollar determinadas tareas.

Por ejemplo, un hemisférico izquierdo extremo puede ser un autista, quién es capaz de realizar interesantes cálculos, concentrarse por mucho tiempo en una sola tarea o desarrollar una gran memoria. Sin embargo, a este tipo de personas les cuesta mucho socializar y por ello tienden al aislamiento.

En el otro extremo tenemos a los que han denominado bajo el síndrome o trastorno de déficit de atención con hiperactividad, quienes son muy inquietos, se distraen fácilmente pero igualmente captan todo rápido y son capaces de desarrollar varias tareas de forma simultánea de forma muy eficiente y cuando se enfocan en algo que les gusta pueden llegar a desarrollos muy sorprendentes porque su imaginación no tiene límites y no se basan en patrones preestablecidos o reglas.

En medio de estos dos extremos están la gran mayoría de los seres humanos, que si no corresponden a alguno de los dos anteriores, entonces se encuentran en un camino intermedio entre ambos.

Al parecer el sentido evolutivo de la humanidad apunta en el siguiente orden que describiré a continuación:

  1. Hemisférico cerebral izquierdo
  2. Hemisférico cerebral derecho
  3. Inter hemisférico cerebral.

Los dos primeros los hemos descrito anteriormente, el primero representa un 80% de la humanidad, el segundo un 15% y el tercero un 5%. Los dos últimos están en ascenso y el primero en descenso.

Sí observamos con atención, notaremos que cada vez nacen más niños hiperactivos, sin embargo nuestro sistema educativo sigue enfocado en el comportamiento de los niños de hace 50 y/o 60 años.

Con todo esto no quiero decir que hace 50 o 60 años no había niños hiperactivos, quién escribe estas líneas fue uno de ellos, y la sociedad y la familia nos veía como unos futuros delincuentes ( de seguro muchos terminaron siéndolo), y los que no como yo, crecieron sintiendo un gran rechazo y una gran incomprensión.

Hemos crecido en una sociedad mundo, que no reconoce las diferencias como instancias apropiadas para construir. Este es el momento oportuno para dar el paso dorado hacia la integración armónica de los hemisferios cerebrales aprendiendo a trabajar en equipo.

Todavía el mundo sigue siendo ampliamente competitivo y guerrerista, al avanzar hacia la neurodiversidad lograremos por fin la verdadera universidad y podremos lograr partiendo del reconocimiento del otro un crecimiento colectivo favorable para todos.

Cada quién desde muy temprana edad debe descubrir cuáles son sus potencialidades y aprender a desarrollarlas aún más, y además debe aprender a trabajar colaborativamente con otros que tienen potencialidades distintas.

El solo hecho de crecer y compartir con seres que procesan la información de otra forma que también es útil, les ayudará a tener una mejor comprensión del mundo, y hará de este universo mundo un mejor lugar donde vivir..

Se acabó el tiempo de la separación ahora nos llegó la hora de la integración, y cuando digo esto último me refiero a que dicha integración debe ser armónica y amorosa, porque aunque esto es lo que necesitamos hemos vivido por mucho tiempo creyendo lo contrario.

Que el viaje por este nuevo mundo de experiencias compartidas sea agradable y beneficioso para todos. Feliz viaje.

 

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