Por: Óscar Fernández Galíndez – Venezuela / Correo: osfernandezve@gmail.com

Los patrones siempre han estado presentes en nuestras vidas y se manifiestan a través de todo y de todos. Una de las primeras facetas para comenzar a identificarlos, los hallamos en la observación de nosotros mismos. Es decir, en la autoobservación.

Recordemos que patrón es aquello que se repite de forma constante y que se expresa como una secuencia de eventos. Dichos patrones pueden ser de pensamientos, emociones y/o acciones, también los podemos observar en situaciones y/o circunstancias que aparentan ser diferentes pero que en sentido general cumplen con cierta secuencia o ritmo en la forma como se dan.

Recuerdo que uno de los primeros patrones que identifiqué en mí, consistía que estando en algún grupo era capaz de decir o hacer algo del cual todos quedaban sorprendidos, luego, seguido de eso casi al instante, venía una acción casi que contraria de mi parte que tumbaba todo lo anterior.

Dicho patrón se hizo tan frecuente que ya muchos luego de la expresión sorprendente, se quedaban a esperar a que metiera la pata con alguna indiscreción.

Lo cierto es que ambas acciones, es decir, la positiva y la contraria, eran involuntarias y requerían que me hiciera consciente de ello. Tan pronto pude entender esto, dicho patrón desapareció. Algo mágico ocurre cuando al igual que aquellas personas que se quedaban a esperar que cometiera algún error, yo también lo hacía, lo que ocurrió es que ya no salió más porque mi yo consciente estaba allí, alerta.

Lo otro que es importante señalar es que el patrón no desapareció, lo que realmente hizo fue que se transformó. Porque si ya lo identifiqué y además estoy alerta de forma consciente a su aparición, este no me sorprenderá, por lo tanto, ya no tiene sentido expresarse de ese modo.

Todo lo anterior sugiere que los patrones son estrategias de enseñanza y aprendizaje a través de las cuales el subconsciente y el consciente se hacen uno en la eterna espiral ascendente que llamamos vida.

Un poco más difícil es cuando comenzamos a ver patrones en los demás, porque el hecho de que los percibas e incluso, que los adviertas, no serán garantía de que dicha persona superará sus limitaciones. Esto genera en la persona que ve el patrón mucha frustración e impotencia. Hasta que al final comprendes que eso también es un patrón que debes superar.

Todo se conecta con todo y todos nos conectamos con todos.

Al descubrir esto, se siente una gran paz y armonía en nuestro corazón y casi que sentimos que ya las trampas del mundo no nos envuelven. Y digo casi porque el mínimo descuido nos hace caer una vez más en algún patrón que creíamos ya superado.

Con todo esto comprendemos lo siguiente:

  1. Ya no hay que correr detrás de nada ni de nadie. Si entiendes los patrones, todo viene a ti.
  2. El control es ilusión, sin embargo, tanto en lo artificial como en lo natural hay patrones, ritmos y/o frecuencias.
  3. Los patrones pueden cambiar, pero siempre lo harán hacia otro patrón, incluso, el cambio de un patrón a otro también lleva su ritmo. Es por ello que estudiosos de la vida como Jacob con Uexkull, llegó a decir que la vida es una sinfonía.
  4. Una de las formas de identificar un patrón artificial, es que este se nos presenta como una distracción o perturbación de lo que para nosotros se viene dando de forma natural. Por ejemplo, estás conversando con alguien y de repente llega otra persona e interrumpe, o la llaman por teléfono o la misma persona interrumpe para cambiar de tema.
  5. Toda perturbación nos habla de lo no natural o artificial. Por otra parte, si algo se da de forma fluida, entonces se está expresando naturalmente.

Ambas formas natural y artificial conviven en ésta realidad de apariencias y debemos aprender a identificarlas para saber cómo comportarnos ante las mismas. Hay veces, por ejemplo, que una interrupción en una conversación sugiere que no debemos decir lo que íbamos a decir.

Por otra parte, sí algo debe ser dicho, casi que ni siquiera se requieren muchas palabras y tu interlocutor prácticamente te adivina el pensamiento.

En relación a nuestras emociones, si aprendemos a observarlas y gestionarlas, podremos autosanarnos y a través de esas acciones ayudaremos a la sanación de los demás. Este proceso no tiene fin, pero es como ya dije es una espiral ascendente que genera mucha satisfacción interna y comprensión sobre nosotros mismos en nuestra evolución y elevación.

Otro patrón que logré identificar en mí, fue una especie de ciclo de euforia seguido por una gran depresión parecido a lo que les pasa a las personas bipolares.

La euforia a diferencia de los bipolares si tenía una causa real, ocurría cada vez que tenía contacto con la magia de la poesía que yo mismo producía y que compartía en un evento artístico. Luego de pasada ésta experiencia volvía a un estado depresivo porque la sensación de satisfacción desaparecía.

Pasó algún tiempo hasta que pude comprender que dicha euforia venía del ego y que la paz interior viene cuando con o sin contacto con los demás, te sientes bien contigo mismo y con los demás.

En la ciencia, en la filosofía, en la tecnología y en la espiritualidad también hay patrones. Por ejemplo, en las ciencias naturales cuando aparecen perturbaciones por lo general se deben a algún tipo de interferencia humana como la contaminación ambiental.

Por otra parte, cuando un patrón descrito por el comportamiento de un fenómeno es perturbado de forma periódica por el comportamiento de otro fenómeno, surge otro patrón en el que intervienen ambos o más fenómenos, por ejemplo, cuando un cometa se aproxima a la tierra describiendo un patrón de comportamiento predecible así como también se pueden predecir los patrones en el efecto gravitatorio en el planeta.

En las ciencias sociales, observamos comportamientos que a diferencia de las ciencias naturales son artificiales, aunque han sido estudiados y descritos como naturales. La sociedad está en su totalidad “neurotizada” de allí que no se trata de si estamos perturbados o no, sino que tan perturbados estamos en relación a los demás. Aquí también se observan patrones, pero estos por ser más de naturaleza artificial o perturbaciones, son muy inestables en comparación con los patrones naturales.

En la filosofía observamos patrones de pensamiento que responden más a juegos lógico/argumentativos que van más direccionados a satisfacer el ego del pensador que a aportar soluciones concretas. De hecho, hay quienes creen que esto último no es objeto de la filosofía. O en última instancia, le pertenecería a una suerte de filosofía utilitaria como la de la ciencia y/o tecnología.

En el ámbito de la espiritualidad la comprobación y experimentación de los fenómenos del espíritu se identifican primero en uno mismo, y luego comenzamos a notarlos en los demás.

Experiencias tales como lo sentido luego de haber pasado por una situación cercana a la muerte o incluso el haber muerto por un corto periodo y volver, tienden a ser muy similares entre muchas personas que nunca se han conocido como para no considerar la presencia de uno o más patrones.

Así pues, podríamos concluir que esta vida o esta realidad de apariencias, no es más que un conjunto de patrones que fluctúan entre sí y que nos señalan cierto sentido que no deja de ser cambiante pero que además dicho cambio es también parte de una musicalidad aún más profunda. Quizás sea esta la musicalidad de la existencia.

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