por: Julio Gutiérrez
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Irremediable y lentamente, nuestro pueblo,  ahora convulsa ciudad, se nos venía fugando. Llego a esta conclusión como mirandino y oriundo de mi amado  Los Teques luego de leer algunos libros que siempre estuvieron por allí, entre polvo y telarañas.

Cuántas veces hemos paseado por sus calles, pasado por sitios que nuestra cotidianidad no nos permite siquiera preguntarnos  de sus historias, ni mucho menos estar conscientes que en esas calles, esos sitios, se resguardan tantas anécdotas de Los Teques del ayer, y en nuestro presente, se desvanecen en nuestra memoria colectiva.

Calle de la Gobernación del estado Miranda |Foto: Julio Gutiérrez

Calle de la Gobernación del estado Miranda  |Foto: Julio Gutiérrez

Carlos Tortolero relata que en el Llano de Miquelén estaba  la estación del ferrocarril Caracas -Valencia, la cual tenía un bar-restaurante y una cancha de bolas criollas donde se hacían torneos, la estación era muy concurrida por los habitantes del pueblo, quienes recibían y despedían a sus familiares que viajaban hacia Caracas, Valencia y ciudades intermedias.

El jefe de la estación del ferrocarril era el señor Remigio León, y los que atendía la cantina eran el señor Zerlín y sus hijos José Humberto y Carlos Alfredo. Los días domingos el tren hacía viajes hacia el parque “El  Encanto”, las personas que venían de Caracas de unían a las de los Teques para visitar ese parque, que tenía piscinas naturales con aguas de las numerosas cascadas. Todo ello atraía gran cantidad de turistas nacionales. Este parque dejó de ser una atracción por el asalto guerrillero al tren en El Túnel 10, uno de los túneles más largos y más oscuros. El gobierno de la época prohibió el viaje del tren.

Entre las casa de verano que se encontraban en Los Teques podemos mencionar la quinta Pimentel o Villa Tehola propiedad del señor Ramón Pimentel, en la que en una oportunidad se metieron a robar y desde el segundo piso lanzaron una caja fuerte que no pudieron abrir, entonces el señor Pimentel le dijo a Federico Toledo (quien tenía conocimientos de cerrajería) que lo esperaba el sábado para abrir la caja y que lo que había dentro lo compartiría entre los dos, pero el destino quiso otra cosa: el señor Pimentel falleció el jueves de esa semana y no se supo más de la caja fuerte.

Parque Villa Teola|Foto: Julio Gutiérrez

Parque Villa Teola |Foto: Julio Gutiérrez

La quinta General Simón, donde es hoy el Grupo Escolar República del Paraguay, la quinta Toscana, donde funcionó por algún tiempo la escuela normal Eulalia Buroz. También era casa de verano la quinta Branger, en la Hoyada, donde actualmente funciona el centro comercial, la quinta la Lomita del señor Luis Koiper, la quinta la Suiza del doctor Pesquera, la quinta Gómez, donde está el “Ateneo”, la quinta del General Pérez Soto, hacia las lomitas, carretera vieja Caracas-Los Teques estaba la quinta de Nicolás Felizola y la del señor Granado, dueño del agua Zenda. Había en este proyecto un negocio muy famoso de empanadas y licores propiedad ser señor Antonio Godoy. En Las Lomitas estaba la bomba de gasolina del señor Francisco Izturis y en la alcabala estaban la frutería del señor Piñango y la parrilla Las Lomitas del señor Hidalgo.

Los que conocieron estos sitios y personajes en su época, seguramente les despertará recuerdos impregnados de sentimientos y añoranzas. Para las generaciones recientes, dejo estas notas para arraigar en nuestra memoria colectiva la historia, vivencias y nuestras raíces locales. Hasta mi próxima publicación. Fuerte abrazo.         

Referencias

Carlos Tortolero. Los Teques de mis vivencias. Fundación Fondo editorial Simón Rodríguez. Los Teques Venezuela

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