Por: Óscar Fernández Galíndez – Venezuela / Correo: osfernandezve@hotmail.com

Neuroterrorismo

Entendemos por Neuroterrorismo a todo aquel proceso, dinámica o actividad sociocognitiva que, partiendo de la creencia individual influye en el modo de vida de la sociedad, a tal punto que pueda generar estados de estrés o pánico colectivo a través de la estimulación artificial de los centros nerviosos del miedo y/o del placer para promover así, estados de control mental de la sociedad.

Todo aquello que de una u otra forma, sea generado por medio de la producción inducida de la adrenalina y el cortisol, para activar al miedo con o sin razón en los seres humanos. O por otro lado, lo que estimule la producción de las hormonas de la felicidad es decir la oxitocina, la dopamina, la serotonina, y las endorfinas. Contribuirá en el establecimiento de estados ilusorios de la percepción de la realidad que no permitirán establecer interpretaciones coherentes de la experiencia vivida.

Es importante aclarar que lo que debe existir en nosotros es un estado de equilibrio dinámico entre estas sustancias, de lo contrario estaremos siendo atraídos de forma equivocada por el miedo o por el placer. Ambos en exceso tienden a causar hábitos de dependencia.

El desapego solo es posible si logramos entender que el equilibrio pleno en la vida sólo es posible cuando ya no somos dependientes de nada ni de nadie. Eso no significa que no necesitemos de nada ni de nadie, lo que significa es que la ausencia de ese algo o ese alguien, no causa en nosotros sufrimiento.

Aquel que sufre por la razón que sea, es un ser que aún vive esclavo de sus apegos. Eso no da paz y promueve la producción de las sustancias arriba señaladas. Así pues, la neuroquimica cerebral puede hacer que una persona por ejemplo pase de un estado de euforia a otro de depresión, sin razón aparente para que este fenómeno se exprese. A este desorden neurológico se le conoce como bipolarismo.

Los seres humanos pueden ser neuróticos, obsesivos, paranoicos, fobicos, evasivos, depresivos, esquizoides, o incluso sicóticos. Sin embargo, todos estos comportamientos no son manifestación de la naturaleza humana. Los seres humanos no vinimos a este mundo para vivir en desequilibrio emocional y mental.

Estamos en este mundo a diferencia de lo que la mayoría puede creer, para ser felices. Pero como ser feliz si casi todos están tremendamente confundidos y son incapaces de ver y entender su propia confusión. Cómo un ciego puede guiar a otro ciego.

En la calle podemos a un ciego guiando a otro, pero ésta visión es limitada y la búsqueda de soluciones, lejos de resultar satisfactoria, puede terminar siendo muy traumática.

¿Cómo ser felices si cada vez que emprendemos dicha búsqueda, lo que encontramos es sufrimiento y más confusión?

Todo esto ocurre porque nos guiamos por las apariencias y no por lo que realmente hay. Y si a esto le agregamos todo aquello que ha sido diseñado para confundir aún más, el resultado será catastrófico.

Por ejemplo, las noticias falsas o las noticias amarillistas, que buscan sembrar en la sociedad el miedo perenne o la búsqueda adictiva del placer tales como el sexo exacerbado o el consumo de drogas. A éste último dedicaremos las siguientes líneas.

El fentanilo

El fentanilo es un opioide sintético que se usa como analgésico para el dolor severo, especialmente en pacientes con cáncer. Sin embargo, también se produce de forma ilegal y se mezcla con otras drogas como la heroína, la cocaína o la metanfetamina, lo que aumenta el riesgo de sobredosis y muerte.

Se le conoce como la “droga zombie” porque puede alterar el comportamiento de las personas que la consumen, dejándolas sin control sobre su cuerpo. Algunos de los síntomas de una sobredosis por fentanilo son: pupilas contraídas, cara pálida y fría, cuerpo flácido, uñas o labios morados, vómitos, dificultad para despertar o hablar, y respiración o latidos del corazón lentos o detenidos.

El fentanilo es muy potente y letal. Una dosis de solo dos miligramos, equivalente a unos pocos granos de sal, se considera mortal. El fentanilo es la principal causa de muerte por sobredosis en Estados Unidos, donde se ha convertido en una epidemia que amenaza con expandirse a otros países.

Es importante entender que sólo del desarrollo consciente de nuestros actos nos llevará a lugar seguro. No existen recetas mágicas sobre la felicidad, y sólo la voluntad individual y el deseo de corazón a ser libres, nos permitirá salir adelante.

Ser adulto no significa hacer lo que se te viene en gana, ser adulto es hacer lo que se debe hacer y hacerse responsables de nuestros actos. Eso marca la diferencia entre un adulto y un niño. Lamentablemente esta sociedad, es una gran guardería y la mayoría de edad no hace ninguna diferencia de hecho existen niños más adultos que sus mayores.

Hagamos de la libertad un ejercicio cotidiano en nuestras vidas.

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