Por: Ricardo J. Chaparro-Tovar- Venezuela / Correo: ricardochaparro@petroglifosrevistacritica.org.ve

El objetivo de este artículo es divulgar de manera resumida los aspectos más relevantes de esta temática. Para iniciar, considero importante definir dos categorías o palabras: divulgación y difusión del conocimiento. Para Martínez (2019), tanto la divulgación como la difusión son acciones comunicativas, y su principal distinción radica en el tipo de lenguaje utilizado, por un lado la divulgación se realiza sin lenguaje técnico para que la sociedad pueda apropiarse del mensaje transmitido, es decir, en este caso estamos hablando de hallazgos o resultados de productos de investigación. Por otro lado, la difusión se realiza dentro de las comunidades científicas o académicas, por ello su lenguaje es más técnico, o especializado.

Hago esta distinción de entrada para aclarar que, ciertamente, este escrito lleva por nombre divulgación científica, pero también permea la difusión como acción comunicativa.

I.- Sinopsis histórica

Revuelta y Moreno (2017) dos historiadores de la ciencia, nos ubican en el siglo XVII con personajes como Galileo, Descartes, Newton, entre otros; con los cuales surgen nuevas ideas y se produce gran cantidad del conocimiento en física, astronomía, medicina, química y otros campos, esto lleva por supuesto, a la transformación de las antiguas teorías de la Edad Media sobre la naturaleza y se conforman las bases de las ciencias modernas en esa época.

Fuente: pixabay.com

A lo largo del siglo XVII, los filósofos experimentales comenzaban a agruparse en sociedades eruditas conocidas actualmente como academias científicas, las primeras fueron la Academia del Lincei fundada en Roma, de ella  formaría parte Galileo Galilei, y la Academia de Cimento fundada en Florencia.

El nacimiento de la Sociedad para la Promoción del Conocimiento Natural fue otro hecho importante, siendo la institución más prestigiosa del mundo para la época y presidida entre otros por Isaac Newton. Los autores Revuelta y Moreno (2017) dicen, que dicha institución fue la que introdujo la costumbre de la publicación de revistas periódicas para divulgar resultados científicos.

Ya en el siglo XVIII, nace la institución Royal de Londres con el propósito de acercar la información científica a las clases populares, organizando demostraciones públicas, demostraciones multitudinarias, mediante la publicación de libros y revistas dedicadas a la divulgación de la ciencia.

Por su parte el físico y químico Faraday hizo lo propio, con gran aceptación en el público y con sus actividades llamadas discursos de las tardes del viernes y conferencia de Navidad.

En el siglo XVIII, la ciencia y su divulgación se convierten en una fuente de interés  para la aristocracia y las clases medias de Europa por medio de los gabinetes de historia natural.

Con la Revolución Francesa, la ilustración convierte a la ciencia en un poderoso instrumento político, recordemos que en ese siglo XVVIII la comunidad científica más importante a nivel mundial vivía en París, donde algunos sabios destacados participaban activamente en la actividad política.

Para los interesados en profundizar respecto a la divulgación del rigor científico y la historia de la ciencia, recomiendo el excelente libro titulado “Los caminos de la ciencia” de Carlos Sabino.

II.- El artículo científico

Lo descrito anteriormente nos da indicios que para los siglos XVI y XVII se utilizaba el artículo científico como medio de difusión del conocimiento; pero es importante definir:

¿Qué es un artículo científico?

Fuente: pixabay.com

García y Castellano (2007) lo  definen como el primer registro público y oficial de una investigación. Su objetivo es difundir los resultados obtenidos y permitir la reproducibilidad de los experimentos que condujeron a dichos resultados.

Les mencionaré  a continuación algunas normas y guías que apoyaron la evolución de lo que hoy conocemos como estructura del artículo científico:

  • La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en el año 1962 emite la norma que debe aplicarse en materia de publicaciones científicas.
  • La guía para la redacción de artículos científicos destinados a la publicación aparece en el año 1968 desde la misma UNESCO.
  • El Instituto Nacional Americano de Estandarización en 1972 estableció como norma para la presentación de artículos científicos el formato IMRID. Estructura actualmente utilizada, la cual establece que se desarrolla primero la introducción, luego la metodología, seguida por los resultados, y por último, la discusión de dichos resultados. Esto formalizó y dio un sentido más práctico a este evento, al respecto, los autores García y Castellano (2007) dicen que esto se originó porque durante varios siglos los científicos elaboraron y publicaron sus trabajos de forma más o menos conveniente sin un formato estándar.
  • Luego de esto, surge en el año 1983 la segunda edición de la guía para la redacción de artículos científicos destinados a la publicación de la UNESCO.

III.- Los modelos editoriales

Para hablar de los modelos editoriales es necesario hacernos la siguiente pregunta: ¿De dónde venimos? Sí revisamos desde el aspecto físico, venimos  de un artículo escrito en pergamino, luego se transitó el papel con impecables acabados.

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Desde el modelo de gestión editorial, la respuesta sería. Venimos de la suscripción, los lectores pagaban por leer los manuscritos. Esto último cambio radicalmente con la era del Internet y las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs), tal como lo dijo Melero y Abad en el 2008,  el mundo digital aceleró la divulgación científica frente a la impresa. De conocimiento público y notorio este hecho.

Con la era del Internet emerge el movimiento de acceso abierto, Bleriola (2017) desde España decía que es un modelo de editorial que proporciona acceso inmediato sin barreras en todo el mundo al texto completo de los artículos de investigación, sin requerir suscripción.  Este mismo autor nos dice que esto tuvo gran repercusión en las editoriales. Personalmente estoy de acuerdo con este con esto, pero recordemos que también tuvo repercusión en los investigadores, ya que la mayoría de las revistas empezaron a cobrar los llamados APC o Costo por Procesamiento de Artículos, es decir, los costos por publicación fueron trasladados a los investigadores y sus proyectos.

Como consecuencia de este hecho, se empieza a hablar de las vías que conducen al acceso abierto y a la divulgación del conocimiento,  esta vía son:

  • La vía verde, constituida por los repositorios institucionales y temáticos.
  • La vía dorada, dónde están las revistas electrónicas, tanto de las que cobran el APC como las que no cobran por este concepto.
  • Como un hecho actual puedo mencionar que en febrero de este año, la base de datos Scielos en su boletín informativo reportó una iniciativa desde Europa donde están trabajando una propuesta de una nueva vía catalogada como como diamante, para la revista que no cobran APC.

Desde el inicio del año 2022 este tema ha estado en la  palestra, ejemplo de ello,  lo informado por la base de datos privados Scopus que ha dado acceso abierto a algunos de sus servicios. Claro está todo este tema también toca intereses económicos de las grandes corporaciones editoriales científicas. Ya lo decía Randy Schekman premio Nobel de Medicina en el 2013 , en realidad las grandes revistas científicas velan más por sus intereses editoriales que por la divulgación y avances de la ciencia.

IV.- Conociendo la cienciometría

Cómo mencioné anteriormente, con el auge de Internet, aparecen las revistas electrónicas y el modelo de gestión editorial de acceso abierto en la divulgación y difusión científica. Al mismo tiempo se incrementa la necesidad de buscar nuevas formas de medir y cuantificar estos  procesos y se retoma con gran fuerza el tema de la cienciometría.

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¿Sabes que es la cienciometría?

Spanish (1988) nos dice que la cienciometría es la ciencia que estudia la producción científica con el fin de medir y analizar la misma.

Otro ámbito en el que se aplica la cienciometría es el académico donde se cuantifican desde el número de doctores titulados, hasta la cantidad de computadoras y  horas invertidas en aula.

La cienciometría moderna se basa en gran medida en los trabajos del inglés Derek John de Solla,  historiador de la ciencia quien se desempeñó como investigador destacado en el campo de la bibliometría, además de ser creador de múltiples teorías y cocientes de información y documentación.

Al mismo tiempo emergen metodologías que apoyan la cienciometría, aceptadas internacionalmente se constituyen como las referencias clásicas para medir los insumos y los resultados económicos, así como los resultados tecnológicos en los procesos de investigación y desarrollo. Entre ellos; los manuales de Frascati, Canberra y el de Oslo.

Desde la cienciometría se formulan indicadores y factores de impacto para medir la divulgación del conocimiento, entre los que puedo mencionar:

1.-El índice “h” desarrollado por el físico estadounidense Jorge E. Hirsch,  índice y muy conocido en Google Scholars, el cual indica las publicaciones con más de 10citas por autor.

2.- El índice y “i5” para los trabajos que tienen más de 5  de 10 citas en los últimos 5 años, entre otros.

Por supuesto que las redes sociales y tuvieron incidencia en la aparición de los conocidos índices al métricos dentro de la cienciometría moderna, me refiero a los números de like o número de descargas por documento.

Como otro acontecimiento de interés, puedo decir que en la actualidad existen posturas críticas respecto al uso excesivo de los factores de impacto y medición en la divulgación del conocimiento, uno de ellos es el  llamado “impactolatría”. Al respecto el investigador español Bleriola (2017)   dice que en realidad a la hora de promocionarse para conseguir financiamiento solo  importa cuántos artículos publicó el investigador,  y de estos cuántos están  en revistas de alto Impacto.

Otro caso actual viene desde la Asociación de Editores Latinoamericanos con participación de Brasil, Colombia y Uruguay, en febrero de este año realizaron un llamado para formular factores de impacto con visión social y desde la realidad latinoamericana y caribeña.

V.- Los indicadores Persistentes Digitales (PID)

A continuación me referiré a los Indicadores Persistentes Digitales o PID. La Asociación Internacional de Archivos Audiovisuales  en el año 2019 señala que un PID es un identificador construido e implementado de manera que el recurso identificado continúe siendo el mismo independientemente de su ubicación. Aclaro que está, dicha asociación al referirse a recurso identificado se refiere a documentos digitales en diversidad de formatos, por ejemplo:  PDF, texto, imágenes,  multimedia entre otros.

Fuente: pixabay.com

Mediante los PID  los documentos digitales pueden ser distribuidos encontrados y vinculados entre sí. Se utilizan los  para registro de autores, productos e instituciones científicas y académicas. Entre los más utilizados encontramos:

  • El ORCID, es un sistema para crear el registro único de investigadores y método para vincular las actividades de investigación y sus productos generales.
  • El DOI, es un identificador único permanente para las publicaciones electrónicas, Proporciona información sobre la descripción de los objetos digitales como revistas libros y artículos, permitiendo su localización en Internet a través de metadatos, es decir, un conjunto de datos como el nombre del autor, el título del trabajo y otros datos de publicación. Es importante mencionar otro identificador alternativo al DOI, llamado Recurso Uniforme de Identificación (URI).
  • Y por último el Registro de Organizaciones de Investigación (ROR), este identificador tiene menos de 5 años, su uso se está extendiendo en países de europeos y anglosajones, se utiliza para las organizaciones de investigación y académicas.

Tenemos entonces, el ORCID para el registro de autor, el DOI  y el URI  para los manuscritos o productos de investigación y el ROR para las organizaciones académicas y de investigación.

 Reflexión Final

Es condición necesaria más no suficiente estar actualizados en nuestras áreas naturales de conocimiento, frente a las nuevas realidades que emergen de un mundo cada vez más tecnológico, es una condición sine qua non generar fortalezas y competencias en las tecnologías de información y comunicación, disponibles en materia de divulgación y difusión científica. Ejemplo de lo antes mencionado lo vemos en  las normas internacionales de citación y referencia, las cuales  han reconocido como válidas las fuentes electrónicas entre ellas, redes sociales, blogs, correos electrónicos, entre otras.

El boletín de la base de datos Scielo México en febrero de 2022 nos habla de la importancia que tiene la gestión de datos electrónica en la investigación, el cómo se organizan, estructuran, almacenan y se cuida la información generada o utilizada durante un proyecto de investigación. Esto va por supuesto desde el inicio de su ciclo de vida hasta la divulgación y difusión de su resultado.

Cada vez son más las fuentes de financiamiento o llamadas agencias internacionales que exigen la presentación de planes de gestión de datos como requisito para financiar proyectos de investigación. De igual manera, estas mismas agencias utilizan las TICs científicas para evaluar  la trayectoria y productividad de los investigadores.

Por todo lo antes esgrimido, considero que este panorama se nos convierte en un reto más desde el contexto profesional, que debemos afrontarlo como decía Pablo Freire, con aprendizajes en lo colectivo y en comunión.

Ya para despedirme estimados lectores, quiero invitarlos a seguir la cuenta instagram de @revistapetroglifos, donde recibiras información semanal y  variada del mundo científico y la divulgación del conocimiento en general.

Referencias

Asociación Internacional de Archivos Audiovisuales. www.iasa-web.org . Noviembre 2022.

Bleriola, E. (2017). Publicar o no publicar. 1era edición editorial Flamingo.

Boletín de la base de datos Scielo México en febrero de 2022

García y Castellano (2007). Divulgando la ciencia. 1ra edición. Editorial Cosmos ciencias.

Martínez, R. (2019). Investigación y ciencia. 3ra edición. Editorial Cosmos

Revuelta y Moreno (2017). La historia de la ciencia. 2da edición. Editorial ciancia4.

Spanish (1988) La cienciometría moderna. 1ra edición. Torrejón Editores.

Sabino c. (2008). Los caminos de la ciencia. 1ra edición Caracas.

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